Duda razonable

¿Y cuando el presidente Peña Nieto lo tenga todo?

Ayer, conversar con el subsecretario de Ingresos de la Secretaría de Hacienda, Miguel Messmacher, me hizo darme cuenta que al final de cuentas el gobierno va a recibir del Congreso todo lo que pidió.

Lo dividió en tres el subsecretario: lo que llama fortalecimiento del esquema de seguridad social; van a lograr los recursos para un programa contracíclico financiado por el déficit que plantearon, y van a obtener una cifra muy cercana a lo que querían recaudar con los ajustes a impuestos que propusieron fortaleciendo la hacienda gubernamental.

Así, como desde que inició el sexenio, el Presidente ha logrado, casi en los términos que lo ha planteado, la reforma educativa, la de telecomunicaciones y la financiera. Añadamos la laboral, la ley de víctimas y el presupuesto 2013, que fue a su gusto.

No sería de extrañar que antes de que termine el año tendrá una reforma constitucional en materia energética que dará confianza a los mercados externos y comprará tiempo para negociar los detalles de las legislaciones secundarias durante 2014.

Y todo esto lo ha logrado en medio de un grave deterioro en la economía que ha afectado empleo y pobreza a lo largo y ancho del país. Y en medio de una leve mejoría en materia de homicidios, pero con aumentos muy preocupantes en delitos como secuestro y extorsión, que han hecho que la percepción de la violencia no haya cambiado demasiado

Aún así, hace muchos años que un presidente no tenía un Congreso tan generoso. Y sus niveles de aceptación y rechazo tampoco han variado sustancialmente en los últimos meses.

Muy seguramente para el Día de Reyes de 2014, Enrique Peña Nieto tendrá todos los juguetes que ha pedido.

¿Y entonces?

Sin aprobar aún las reformas que podrían poner algunos diques y barreras a los excesos naturales de quien todo lo tiene: dinero y poder, será el momento de medir en serio a un gobierno que presume de pragmático y resultadista.

Deberá recordar que a quien se le ha dado todo, se le exigirá aún más porque no tendrá pretexto que valga. No se le perdonará nada. Será un año de vivir en el filo.

Twitter: @puigcarlos