Duda razonable

Oigan, Preciado es un chiste, una muy peligrosa broma


Recibí ayer un mensaje de alguien que lleva 20 años viendo el fenómeno de la seguridad, uno de los estudiosos más serios sobre este asunto.

Me dice: "El senador está provocando respuesta creciente positiva del electorado. Firmas crecientes con rapidez, al menos por ahora. Y los demás senadores irán calculando cada vez mayores costos de decir no a la propuesta. Porque la mesa está puesta en el ánimo social y las dirigencias de los partidos parecen no querer pronunciarse en contra. Porque académicos y sociedad civil no lo están tomando en serio, parecen no leer la fertilidad en el ánimo".

El mensaje se refiere por supuesto a esta propuesta del senador Jorge Luis Preciado del PAN para que los mexicanos la tengan más fácil para andar armados. Es decir, que todos nos andemos dando tiros.

Debo confesar que en estas semanas no he volteado a ver la propuesta de un senador que más bien es irrelevante. Y cuya iniciativa es tan absurda, tan tonta, que prefería ni siquiera voltear a verla. Creo que ante un personaje tan gris, al que nadie voltea a ver, armó una iniciativa medio escandalosa para que alguien volteara a verlo. Y pues sí, lo voltearon a ver. Y sus compañeros de Cámara y de partido, temerosos, han callado frente al absurdo.

Hoy entiendo que tal vez me he equivocado. Porque como comprobó Donald Trump en Estados Unidos, la estupidez vendida como solución tiene sus fans.

Así que ahí va.

El senador Preciado no tiene idea de lo que está proponiendo.

Todos los estudios, todos los análisis, todos los números serios dicen con claridad que entre más armas en la calle, más violencia, más muertos.

Todos sabemos que uno de los más graves problemas del país son las armas que vienen de Estados Unidos y de la frontera sur y de los puertos y, en fin, de todas partes.

No hay una sola prueba, un solo estudio que diga que armas en manos de ciudadanos reduzcan la inseguridad o los delitos. Ni una.

La propuesta de Preciado es una ocurrencia. Mala, peligrosa. Tal vez popular con algún sector del electorado.

El silencio de otros senadores, de su partido, de muchas organizaciones de la sociedad civil es difícil de entender.

Es solo un afán de lograr reflectores.

Tomarlo en serio es una estupidez.

Twitter: @puigcarlos