Duda razonable

Las peripecias del doctor Mireles (comenta "Papá Pitufo")

Todo lo que hoy sucede en Michoacán y la renovada atención sobre Tierra Caliente se desató porque el doctor José Manuel Mireles, vocero de las autodefensas, se accidentó en una avioneta, el gobierno federal lo protegió y lo trajo al Distrito Federal. Un par de declaraciones del secretario de Gobernación y del comisionado de Seguridad Nacional parecían apuntar a que el gobierno toleraba, simpatizaba y apoyaba a los grupos de vigilantes armados, lo que trajo una tormenta en los medios y que obligó al secretario a mandar desarmar a los armados. En la primera noche de operativo durante un zafarrancho entre autodefensas y Ejército tres civiles terminaron muertos.

Los eventos de aquella noche provocaron una nueva estrategia y el nombramiento del comisionado Alfredo Castillo y al final de cuentas el macroprograma —muchos millones de pesos— anunciado antier por el presidente Peña.

Todo esto lo desató Mireles.

Hace un par de días el doctor Mireles dijo en una larga entrevista con El País, titulada “Nadie se va a desarmar”, cosas como: “No, no tenemos confianza (en el gobierno). Y yo menos. Además, ese pacto era un acuerdo que ya teníamos [las autodefensas] con el gobierno federal. Sí lo íbamos a hacer, pero cuando hubiesen detenido al último de los templarios. Así que se adelantaron a los acontecimientos. Yo supe que cabildearon con cada uno de los coordinadores que llevaron a la reunión, pero de la gente de combate no estuvo nadie”.

Ayer, mientras los grupos de autodefensa se reunían con el comisionado Castillo, otro grupo, dándole la razón a Mireles, tomó el municipio de Gabriel Zamora.

En la tarde, Estanislao Beltrán le dijo a la prensa que: “Hoy en la reunión (del Consejo de Autodefensas) se acordó que el doctor Mireles ya no va a participar, él está alejado; es un gran hombre, un gran amigo, un buen luchador, pero ahorita está descoordinado de la lucha; él está en convalecencia y ahorita precisamente en la reunión se acordó que ya no iba a hacer las declaraciones, que iban a ser a título personal de él, no como parte del movimiento”.

Adiós (por lo pronto) a Mireles.

Al señor Beltrán, por cierto, le dicen Papá Pitufo.

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