Duda razonable

La paradoja de Neme y los ciudadanos invisibles

El viernes por la tarde, después de que miles de ciudadanos habían sufrido las consecuencias de un cambio de proveedor en el sistema de pago electrónico en las carreteras operadas por Capufe —de Iave a Iave (ver Duda razonable del viernes)—, su director, Benito Neme, dio un par de entrevistas radiofónicas.

Me llamó la atención la insistencia del señor Neme en presumir que “por órdenes de este gobierno” la nueva licitación había tenido como objetivo lograr la interoperabilidad. Es decir, que todas las calcomanías sirvieran en las carreteras de Capufe. Esa, decía Neme, era la maravilla de lo que bajo su dirección se había logrado.

¿Cómo?

Si eso era exactamente lo que no estaba pasando en ese momento en las carreteras de Capufe. Los de la vieja Iave no podían pasar por los carriles Iave. El mandato “de este gobierno” no había sido cumplido, pero eso parecía pasar desapercibido para Neme.

Apenas esa misma noche se anunció oficialmente que, por fin, el nuevo operador había firmado convenios con otros, incluido el operador del viejo Iave. Y ahora había que esperar a que se lograra solucionar el asunto técnico.

La curiosa celebración de Benito Neme de algo que no existía —aún no existe— y la ausencia de, al menos, una disculpa a los miles de usuarios de sus carreteras no es ni por mucho un fenómeno nuevo.

¿Usted ha intentado renovar su tarjeta de circulación por una con chip? ¿Se ha acercado al sistema de aguas para corregir el cobro de diez millones de pesos que le quieren hacer por sus dos baños? ¿Cómo le fue con el reemplacamiento? ¿Ha tenido que acudir a un Ministerio Público? Y en el SAT, ¿cómo lo tratan? ¿Cómo le va recargando la tarjeta de Metrobús? ¿Ha ido a sacar su auto de un corralón? ¿Ha esperado una maleta en el aeropuerto? Agregue usted su trámite.

Nuestros funcionarios no trabajan para los ciudadanos, sino para sus jefes.

Esta es la más importante pregunta para Benito Neme: si la licitación incluía la obligación de la interoperabilidad para el nuevo concesionario y siendo que éste no había cumplido para el 31 de julio, ¿a quién se debía castigar?

Neme no dudó nunca: al ciudadano.

Esa misma elección la hacen todos los días muchos funcionarios.

Nota final: Ayer en comunicación social de Capufe dijeron a MILENIO que no comentarán sobre el documento de la testigo social nombrada por la Función Pública que señala irregularidades en la licitación. “Que son cosas del pasado”.

Así, moviendo a México, pues.

 

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