Duda razonable

Cómo ser oposición y no morir en el intento

No hace muchos años, Manlio Fabio Beltrones y Emilio Gamboa, el primero en el Senado y el segundo en la Cámara de Diputados, tenían muy bien armado el argumento de por qué no era necesario un cambio constitucional para lograr hacer eficiente y productiva la industria energética.

La negativa a contratos de riesgo o de utilidad compartida fue la línea infranqueable que impusieron en sus negociaciones con el gobierno de Felipe Calderón, que terminó aceptado una reforma bastante pequeña, tanto, que la inversión privada en proyectos petroleros en México ha sido, desde su aprobación, insignificante e insuficiente. Frente al movimiento en defensa del petróleo de aquellos años que encabezó Andrés Manuel López Obrador —las marchas, las adelitas— guardaron prudente silencio.

Hoy, en el evento de promulgación de las leyes secundarias a la reforma constitucional que permitirá y regulará la libre entrada de capital privado nacional y extranjero al sector energético en el país, Beltrones y Gamboa serán aplaudidos como héroes, ahora que desde el liderazgo de los priistas en el Legislativo han sido parte fundamental de lo que ayer decían no querer.

En la semana Gamboa tuiteó que con la reforma los legisladores “cumplían su responsabilidad” con sus representados. Ayer Beltrones dijo que la reforma es un “hito” en la historia de México.

Acertó el grupo cercano a Peña Nieto —15 años más joven— en confiar en la experiencia de esos dos habilidosos viejos lobos de mar de la política mexicana para navegar las complicadas aguas del Congreso mexicano. Y acertaron Gamboa y Beltrones en entender que su tiempo para habitar Los Pinos había pasado y ponerse al servicio del Presidente y su grupo.

Hace 14 años el todopoderoso priismo fue derrotado. Durante tres años fueron la tercera fuerza política en la Cámara Baja y en dos sexenios derrotaron dos reformas energéticas.

Hoy terminan un ciclo de reformas que hubieran hecho felices a los panistas de Los Pinos. Las celebrarán y presumirán otros, los mismos que impidieron que sucedieran entonces.

Es política. De la que Beltrones y Gamboa les han dado cátedra a sus adversarios.

 

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