Duda razonable

De la narrativa del silencio a la del fracaso

Durante los primeros meses de este sexenio, una parte fundamental de la estrategia de seguridad era la comunicación sobre los asuntos de violencia. Una nueva narrativa, le llamaron.

El documento base de esa nueva estrategia fue dado a conocer por el diario El País el 5 de mayo de 2013. Rescato dos puntos:

“Evitar en lo posible mostrar elementos de riqueza y poder de fuego de los criminales”. Y “los delincuentes han logrado posicionar ante la sociedad una subcultura que los enaltece… En materia de delincuencia los valores han cambiado, y para algunos hoy resulta más atractivo el bando de los delincuentes, que el de las instituciones. El cambio de narrativa debe ayudar a poner los valores en su lugar”.

La “nueva narrativa” fue operada desde la Secretaría de Gobernación, en especial el entonces subsecretario Eduardo Sánchez, hoy vocero presidencial. Nada molestaba más al gobierno que quienes querían insistir en el tema de seguridad, el Presidente evitó el tema, y la palabra, como si fuera una enfermedad contagiosa.

Algo de razón había en apartarse del discurso obsesivamente guerrerista del calderonismo, de las presentaciones cotidianas de delincuentes, de la abrumadora ocupación de esos temas en la agenda y el discurso del Presidente. Este gobierno, sin embargo, confundió una estrategia de comunicación con una de prevención del delito y llegó a pensar que por no hablar de la violencia, ésta desaparecería.

La realidad, sin embargo, se fue imponiendo y desde Tlatlaya todo es violencia e inseguridad.

Y lo evidente, o lo que ha hecho más evidente la fuga, es que al menos en la estrategia de comunicación no había Plan B.

Desde Gobernación, por ejemplo, ya no saben con qué comparar los datos mensuales, que demuestran que se ha estancado el descenso de homicidios, para que se vean mejor.

Pero el fin de aquella “narrativa” de principio del sexenio ha sido lo sucedido desde el sábado. Con tal de autoexonerarse, las autoridades han convertido la fuga en una proeza casi mágica. Impresionante. Osorio dijo tres veces las palabras “alta tecnología” en su conferencia. Rubido y la procuradora han descrito la obra de El Chapo como de quien llegó a la Luna.

Que nadie se confunda. Quienes han hecho héroe al Chapo son aquellos que han descrito su acción como una proeza inimaginable, con tal de querer convencernos de que era inevitable.

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