Duda razonable

Pues que sí, los muertos son de Calderón

¿El despliegue militar y policiaco durante el sexenio de Felipe Calderón agravó o hizo disminuir la violencia? Es una de las preguntas más importantes en la vida pública reciente del país. Una, además, que urge responder con el mayor tino posible porque el asunto no termina y el gobierno actual y tal vez el siguiente tendrán que seguir tomando decisiones.

Es en la revista Nexos donde este debate se dio con mayor seriedad durante el sexenio pasado. Fernando Escalante, José Merino, Eduardo Guerrero, Alejandro Hope o Joaquín Villalobos, por mencionar algunos, han abordado el asunto desde diferentes ámbitos y con diferentes herramientas.

La semana pasada “The American Statistician”, órgano oficial de la Asociación Americana de Estadística, publicó el estudio “¿Acaso las intervenciones militares en la guerra contra el narcotráfico en México aumentaron la violencia?”. Los autores son Valeria Espinosa y Donald B. Rubin del Departamento de Estadística de la Universidad de Harvard. El estudio se puede leer aquí.

Los resultados del estudio sugieren que las intervenciones militares resultaron en un aumento promedio de casi 11 homicidios por cada 100 mil habitantes en las regiones estudiadas que fueron Tijuana, Nogales, Madera, Juárez, Pánuco, Reynosa, Bustamante, Guadalupe, Villa de Cos, Teúl, Rincón de Romos, Sinaloa, Tepic, La Piedad, Celaya, Apatzingán, Coahuayana y Acapulco.

Valeria Espinosa le explicó ayer a mi compañera Alejandra Arteaga que el estudio se concentra en el análisis de corto plazo, es decir, en lo que pasó el año siguiente a la llegada de las tropas, por lo que se puede debatir que la estrategia de la intervención militar estaba pensada para más de un año. “Lo que estamos midiendo es a corto plazo, solo fue a un año de la intervención militar. Se podría argumentar que la gente que tomó la decisión de mandar a las fuerzas armadas no está pensado a un año, está pensando a largo plazo y esa pregunta el estudio no la responde”, dijo.

Este gobierno ha tratado con guante de terciopelo a su antecesor en materia de violaciones a los derechos humanos y las consecuencias de su estrategia contra las drogas y la inseguridad. Pero revisar esos seis años es fundamental para no repetirlos. Y hasta ahora, como han señalado los que saben de esto, la estrategia no parece muy diferente. Podemos esperar entonces similares resultados.


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