Duda razonable

La mota, la Corte y el futuro de nuestros derechos

La discusión sobre quién ocupará los sitios en la Suprema Corte de Justicia que dejarán Juan Silva Meza y Olga Sánchez Cordero se ha centrado, gracias a la presunta intención del gobierno de nominar al senador con licencia Raúl Cervantes, en la independencia del Ejecutivo que un miembro del más importante órgano del Judicial debe mantener.

Sin restar importancia a esa discusión, el proyecto del ministro Arturo Zaldívar que circuló la semana pasada debe ampliarlo al carácter de la Corte que se quiere construir respecto a los derechos fundamentales que los más recientes cambios en la Constitución implican para los mexicanos.

Por ejemplo, varias decisiones de la SCJN con base en la reformas del sistema de justicia y derechos humanos han dado renovado valor al debido proceso e invalidado las evidencias obtenidas bajo tortura. El camino es aún largo, pero se ha comenzado a andar. Así en educación, salud o elecciones.

En los próximos años se acumularán decisiones que interpretarán los cambios a la Constitución de los últimos años en materia de nuevos derechos. Y del debate entre ministros será si éstos se expanden o se limitan.

El proyecto del ministro Zaldívar al amparo 237/2014 propone a la Primera Sala declarar inconstitucionales “los artículos 235, 237, 245, 247 y 248, todos de la Ley General de Salud, en las porciones que establecen una prohibición para que la Secretaría de Salud emita autorizaciones para la realización de los actos relacionados con el consumo personal con fines recreativos (sembrar, cultivar, cosechar, preparar, poseer, transportar), en relación únicamente y exclusivamente con el estupefaciente ‘cannabis’ (sativa, índica y americana o mariguana, su resina, preparados y semillas) y el psicotrópico ‘THC’”.

En castellano: no debe ser delito sembrar mariguana en nuestro jardín para nuestro consumo.

Lo interesante es que Zaldívar lo hace desde una perspectiva de derechos humanos, alegando que “el libre desarrollo de la personalidad es un derecho fundamental que deriva del derecho a la dignidad…  El individuo, sea quien sea, tiene derecho a elegir en forma libre y autónoma, su proyecto de vida”.

Cuando el Senado debata quiénes deben llegar a la Corte, como cuando la segunda sala vote el proyecto de Zaldívar, se está definiendo bastante más que si nos podemos echar un churro.

Se trata de si podremos ejercer a plenitud derechos fundamentales.


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