Duda razonable

Los 18 meses de Alfredo Castillo

El comisionado para la Seguridad y el Desarrollo Integral de Michoacán, Alfredo Castillo, le dijo ayer a la prensa extranjera en México que el despliegue policiaco-militar en Michoacán es de 9 mil 300 efectivos. La mitad policías federales, la mitad el Ejército.

La ONU recomienda que en tiempos de paz una zona urbana tenga 220 policías por cada 100 mil habitantes. En Tierra Caliente hay mil 894 elementos por cada 100 mil habitantes. Uno por cada 52 michoacanos de los que viven en alguno de esos municipios. El 13 por ciento de toda la Policía Federal está concentrado en ese pequeño territorio.

El innegable vuelco en la situación que hemos visto en la última semana: comercios abiertos, escuelas funcionando, vehículos transitando por carreteras, tiene que ver con la inédita e imponente presencia de las fuerzas federales. El ejercicio de la fuerza ha servido para intimidar a autodefensas y templarios, ambos se han agazapado, esperando a ver cuál es el siguiente paso del gobierno federal.

Hemos visto a Monte Alejandro Rubido cada noche dar conferencias de prensa para anunciar los arrestos del día. Uno, diez, veinte, cincuenta detenciones de presuntos templarios. Ninguno notable, aunque para hacer más productiva la comunicación, el secretario ejecutivo del Sistema Nacional de Seguridad Pública ha tenido que adornarlos un poco y ubicarlos en un imaginario organigrama de la organización criminal. No habría de sorprender que en los próximos días y semanas la situación mejore, el control territorial se afine y caigamos en la tentación de creer que la vida ha vuelto a la normalidad.

Por un lado, el gobierno federal tendrá que establecer una estrategia para ir sustituyendo a los 9 mil soldados y policías federales con los michoacanos. No es tarea sencilla. Las policías municipales no existen, la mitad de los alcaldes y sus regidores están bajo sospecha. Y en 2015 hay elecciones locales. El crimen y la política se han relacionado en Tierra Caliente como en ningún otro estado en el país. Desde hace mucho pactar con La Familia y después con los Templarios se volvió condición necesaria para ganar una elección.

Esa es la meta gubernamental. Lograr que 2015 la elección no esté manchada por la delincuencia como lo han estado desde hace al menos una década. Autoridades electas con limpieza, sin intervención de los narcos. Solo así. Quedan 18 meses.

dudarazonable@milenio.com 

Twitter: @puigcarlos