Duda razonable

¿Quién mató a Ruiz Massieu?

Provocado por Héctor de Mauleón, me di un chapuzón en los archivos de una historia que, creo, marcó como pocas el México que vivimos hoy.

En marzo de 1995, la Procuraduría General de la República presentó un pliego de consignación en el que afirmaba tener pruebas suficientes de que en algún momento del mes de marzo de 1993 se habían reunido los hermanos Carlos, Raúl y Adriana Salinas de Gortari con su padre, Raúl Salinas Lozano, y habían decidido que era necesario “eliminar físicamente” a José Francisco Ruiz Massieu. Matarlo. En marzo de aquel año Carlos Salinas era el Presidente de México que planeaba el asesinato de quien había sido su cuñado, padre de sus sobrinas y seguramente próximo presidente del Congreso. El Ministerio Público federal le dijo al juez que el móvil era que Ruiz Massieu “estorbaba el proyecto salinista”.

Decía más el “representante social”: sostenía que el dinero para financiar el asesinato de Ruiz Massieu era entregado al organizador del atentado, el diputado Manuel Muñoz Rocha, por Justo Ceja en bolsas de dinero. Esos intercambios se hacían en casa de Raúl Salinas de Gortari. Ceja era el secretario privado del Presidente de México, Carlos Salinas. Más aún: unos meses después, a partir de nuevos descubrimientos, la Procuraduría General de la República le dijo al juez que Raúl Salinas de Gortari había asesinado y enterrado clandestinamente a Muñoz Rocha con la ayuda de elementos del Ejército mexicano y el ex presidente había premiado a esos militares por su ayuda en el delito.

Esa fue la teoría oficial, la única teoría que contempló con seriedad el Estado mexicano alrededor del asesinato, el 28 de septiembre de 1994, de quien estaba a ocho semanas de ser líder de la mayoría en la Cámara de Diputados y uno de los hombres más poderosos del país. Poco a poco la teoría del gobierno mexicano se fue haciendo pedazos. Nada quedó de lo que el gobierno mexicano quiso probar más que el ridículo de quienes lo propusieron.

El resultado de mi inmersión está en la revista Nexos de este mes. (www.nexos.com.mx).

Lo que no me puedo quitar de la cabeza es la pregunta de si el país puede avanzar en serio si no se explica ese pasado reciente. Si esa falta de ajuste de cuentas con nuestro pasado no nos la cobrará el futuro. Si sobre tal grotesca, por impune, judicialización de la política se puede construir algo semejante a la justicia.

 

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