Duda razonable

¿Quién mandó a la banca a Virgilio Andrade?

Durante los meses de transición, Virgilio Andrade era un insustituible al lado de Aurelio Nuño en múltiples reuniones con especialistas, funcionarios y ex funcionarios cuando se trataba de hablar de al menos dos de las promesas del candidato Peña Nieto que después se convertirían en puntos del Pacto por México: corrupción y transparencia.

Andrade, que sabe de esos temas y tiene la confianza del equipo más cercano a Peña, ordenaba los proyectos, investigaba sobre cómo se hacía en otros países, preparaba documentos para el equipo de transición.

El entonces Presidente electo presentó esos proyectos a sus bancadas en el Congreso. Atrás de buena parte de ese esfuerzo estaba el conocimiento de Andrade.

De repente, esas promesas, algunas contenidas en el “Manifiesto por una Presidencia Democrática” como respuesta al movimiento 132, se arrumbaron en un cajón el primero de diciembre. Arrumbado quedó también quien las había trabajado: Virgilio Andrade. Se quedó al frente de la Cofemer.

El olvido de las partes sustanciales de aquel manifiesto le ha costado caro al gobierno que ha tenido que regresar a él apaleado por escándalos en medios nacionales e internacionales. Sobre las rodillas, con problemas de credibilidad, ha vuelto y ha rescatado a Andrade.

Hoy vale la pena preguntar quién sepultó a Andrade en aquel diciembre, para saber quién puso en un rincón las iniciativas de transparencia y anticorrupción que Peña ha tenido que rescatar.

Creo que importa porque el nuevo secretario de la Función Pública tiene dos mandatos, la investigación de los contratistas que vendieron casas al Presidente, su esposa y su secretario de Hacienda —cosa que parece juzgada desde ahora y a la que no auguro demasiado éxito—; pero la segunda tiene que ver con la construcción de un sistema de control, prevención y transparencia de la acción gubernamental. Y quienes frenaron esas iniciativas hace dos años intentarán lo mismo ahora.

Ya es extraño que, por ejemplo, el Presidente ayer no haya especificado si las nuevas declaraciones patrimoniales y de interés serán públicas, como las de Obama, o si seguirán siendo como las de Mancera y el gabinete de Peña.

O si alguien está pensando en sujetar a los gobernadores a las mismas reglas.

En fin, no estaría mal saber por qué se fue a la banca Virgilio Andrade. Para estar atentos.

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Twitter: @puigcarlos