Duda razonable

De cómo nos llenaremos de falsos ciudadanos

Barcelona. En estos días se han estrenado los alcaldes electos hace un par de semanas en los comicios que confirmaron el vuelco en la preferencia de los votantes españoles y catalanes y el fin del bipartidismo imperante desde la llegada de la democracia.

Muchos de los nuevos alcaldes y regidores lo son gracias a la profunda crisis que sufrió España durante el último lustro. Vienen del activismo, las organizaciones no gubernamentales y los movimientos solidarios de nuevo cuño.

Las alcaldesas Manuela Carmena, en Madrid, o Ada Colau, en Barcelona, son los mejores ejemplos. La primera, desde el poder judicial y el trabajo en pro de los derechos humanos, defensora de trabajadores en tiempos del franquismo, ex miembro del Partido Comunista. La segunda, desde el activismo en las calles, primero contra las guerras del Golfo, o en el movimiento “Okupa”, o en los últimos tiempos al frente del movimiento para detener los desalojos de deudores de hipotecas.

El lunes, las dos llegaron a trabajar en metro. Joan Ribó, el nuevo alcalde de Valencia, llegó en bicicleta. En ninguno de los casos es un mero acto de propaganda. No son Marcelo Ebrard agarrando un par de días la bici rodeado de fotógrafos y guaruras.

Colau y Ribó han renunciado formalmente a los autos que se les habían asignado. Más importante que eso: Carmena y Colau sabían dónde estaban las estaciones de metro que tenían que usar, sabían cómo se compra un boleto. Es decir: lo habían usado en su vida cotidiana antes de ser alcaldesas.

¿Cuántos de nuestros políticos pueden decir eso?

Los resultados electorales recientes, el triunfo del ¿independiente? Bronco o el ¿ciudadano? Alfaro, van a provocar la multiplicación de los “ciudadanos” e “independientes” en busca de hueso.

Como tantas veces en México, esto podría suceder en modo simulación.

Colau, Carmena o Ribó, hoy al frente de las tres ciudades más importantes de España, son producto de la educación pública, su salud se ha cuidado en instituciones públicas.

¿Cuántos de nuestros candidatos “ciudadanos” podrían decir eso? Hace unos años Alejandro Encinas propuso a sus compañeros legisladores renunciar al seguro de gastos médicos privados. Fue un fracaso. ¿Nosotros al Issste? Le decían, indignados, sus compañeros.

¿Sin coches y choferes y sueldotes y asistentes y secretarios particulares y privados? Ni que fuéramos pobres.

Y es que hay de ciudadanos a ciudadanos.

dudarazonable@milenio.com 

Twitter: @puigcarlos