Duda razonable

El juez, la periodista y el concesionario

Le gusta decir en clase al doctor Sergio López Ayllón, director del CIDE y extraordinario conocedor del derecho, que no hay que andar llenando de cosas la Constitución porque ya que están ahí, sí importan y alguien las utiliza.

En esa cuenta deben haber caído algunos después de la primera decisión del juez Fernando Silva frente a un amparo interpuesto por Carmen Aristegui después de su despido de MVS.

La reforma de Telecomunicaciones añadió en 2013 dos fracciones al sexto constitucional en el que con todas sus letras dice que las telecomunicaciones y la radiodifusión son servicios públicos de interés general, por lo que el Estado tiene que garantizar condiciones de competencia, calidad, pluralidad, cobertura universal, interconexión, convergencia, continuidad, acceso libre y sin injerencias arbitrarias, preservando la pluralidad y la veracidad de la información, etcétera, etcétera. (Las negrillas son mías)

Como dice el boletín del Consejo de la Judicatura: “El juzgador federal advirtió que la terminación del contrato por parte de MVS Radio se justificó exclusivamente en facultades contractuales de derecho privado, sin tener en consideración que se está en presencia, por un lado, de la concesión de un bien y servicio público del Estado y por otro de un ámbito de relevancia social”. Y agrega que la libertad y autonomía empresarial y contractual que goza MVS Radio se transforma en una libertad que, “si bien no desaparece en muchos sentidos, se encuentra delimitada”.

A las telefónicas ya se les reconoció la calidad de autoridades para efectos del amparo. El Juez Silva lo aplica ahora a una radiodifusora. Inédita fue también su invitación a que las partes se arreglen antes de obligarlo a tomar él una decisión. Práctica sanísima y normal en muchos países pero rarísima en México.

Lo de ayer fue el primer escalón en un larguísimo camino de recursos y nuevas decisiones de varios tribunales. El argumento es tan nuevo, producto de reformas de los últimos años —amparo y Telecom—; y nuestro Poder Judicial es siempre conservador, aficionado al status quo.

Tendría que tener mucha suerte el gran Javier Quijano —conocimiento, equipo y audacia le sobran— para llevar esto a un triunfo definitivo, pero si en unos días obtiene la suspensión definitiva, a la espera de la resolución del amparo…la cosa se pondrá buena.

Por lo pronto, más de un concesionario toma nota.

Cambiar la Constitución importa.

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