Duda razonable

Por qué inevitablemente fracasará la selección de "El Piojo"

No quiero que suceda. Sufro cada cuatro años desde hace muchos. Desde el Mundial del 70, cuando mis padres me llevaron vestido de Juanito 70 y terminé llorando cuando mi equipo fue eliminado.

Al menos ahora tengo la certeza de que volveré a llorar, vestido de verde, el día que termine el tercero o, con mucha suerte, el cuarto partido.

Y tengo la certeza porque conozco el futbol mexicano, lo he disfrutado y padecido, y conozco a nuestros federativos y a los dueños de los equipos y entiendo cómo funcionan los agentes de jugadores y algunos directores técnicos. Para un vistazo rápido, pero muy completo —basta leer el reportaje de este mes de la revista Nexos de Esteban Illades.

Y también sé que en estas competencias de alto nivel, donde se juega tanto, y donde se construyen futuros y se derrumban vidas, solo los mejor preparados sobresalen. No es una casualidad que sea un puñado de equipos apenas los que han levantado la Copa del Mundo. Se necesita planeación, orden, trabajo, mucho trabajo, conocimientos técnicos y un plan.

Nuestro director técnico, empecemos por ahí, ha estado en la banca de la selección en dos partidos oficiales. Dos. Ambos contra el equipo de Nueva Zelanda. Con un equipo, por cierto, basado en el América que él entrenó y que tiene varias diferencias con el que ahora lleva a Brasil. ¿Por qué terminó El Piojo Herrera en esa situación? Porque nuestra federación es un desastre que en el mejor espíritu de FIFA tiene al dinero, y no al futbol, como principal objetivo. Porque por razones no explicadas, pero suficientemente insinuadas, la federación no pudo convencer a uno de los mejores jugadores mexicanos en activo de acudir al llamado, algo sabrá Vela.

Porque del futbol de la multipropiedad, donde el mismo señor se enfrenta a sí mismo en la final, porque del futbol que está subordinado a los intereses de las televisoras, del que trata a sus jugadores como esclavos, donde más de una vez se ha utilizado a la federación y a los equipos para lavar dinero sucio... porque de ese futbol, con ese desorden, no se puede creer que se podrá ir a competir contra otros futboles con organización, planeación, orden, misión y objetivos.

Nuestro futbol sirve para divertirnos un poquito, para esperar que no nos vaya tan mal y luego para llorar.

Nada más.

dudarazonable@milenio.com 

Twitter: @puigcarlos