Duda razonable

Las 700 hectáreas del aeropuerto: empieza la bronca

La semana pasada, cuando el gobierno de la Ciudad de México hizo público su primer entregable sobre qué hacer con los terrenos que dejará vacíos el Aeropuerto Benito Juárez, me pregunté si seríamos capaces de echar a perder esas 700 hectáreas por politiquería, falta de planeacion y disputas electorales.

El gobierno federal no respondió formal y públicamente a esa presentación, pero el secretario de Comunicaciones y Transportes, Gerardo Ruiz Esparza, me envió la siguiente carta:

La SCT ratifica que, en el momento de decidir el destino de los terrenos que actualmente ocupa el Aeropuerto Internacional de la Ciudad de México (AICM), se buscará obtener el máximo beneficio para los habitantes de la Ciudad, siempre en coordinación con el Gobierno de la Ciudad de México.

El Gobierno federal se ha planteado cuatro grandes objetivos sobre este tema: generar equilibrio entre el oriente y el poniente de la zona metropolitana del Valle de México; fortalecer el tejido social con servicios y equipamientos que atienden a las necesidades de la zona, dotar a la Ciudad de México de un nuevo pulmón y generar nuevos empleos de calidad para la población oriente.

La decisión sobre el destino de las 746 hectáreas que ocupa el actual aeropuerto de la capital deberá tomarse dentro de al menos 7 años: es decir, hacia 2023. Hay, por tanto, tiempo para estudiar cuidadosamente y a profundidad el destino del predio.

En este proceso se seguirá trabajando de manera coordinada entre el Gobierno Federal, propietario de los terrenos, y el gobierno capitalino, a fin de armonizar la planeación en beneficio de los habitantes de la Ciudad y en especial de esa zona. Siempre ha habido y se mantendrá un diálogo respetuoso y colaboración entre ambas instancias de gobierno.

La mención de una supuesta intención de hipotecar el actual terreno del AICM es inexacta. El marco jurídico vigente prohíbe de manera expresa someter a gravámenes los bienes de propiedad federal y es precisamente el caso de las 710 hectáreas en cuestión, cuyo dueño es precisamente el Gobierno Federal.

Los terrenos mencionados están fuera del esquema de financiamiento del Nuevo Aeropuerto Internacional de la Ciudad de México (NAICM). El proyecto es plenamente autosuficiente gracias a un esquema minuciosamente desarrollado, que se basa en los recursos que hoy obtiene y autogenera el AICM y en el futuro recaudará el Nuevo Aeropuerto.

Hasta aquí la carta del secretario. La disputa ha comenzado.


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