Duda razonable

Un gobierno en éxtasis consigo mismo

Desde que el presidente Peña Nieto nombrara a José Antonio Meade secretario de Desarrollo Social, una parte de la comentocracia lo convirtió, automáticamente, en presidenciable.

Sin aparecer en ninguna encuesta, con bajísimo reconocimiento nacional, la lógica argumentaba que era diferente a sus compañeros de gabinete: nunca tocado por un escándalo de corrupción, atractivo para el votante clasemediero panista, protegido por un halo de supuesta eficiencia y discreción y, sobre todo, fuera del mundo partidista y de la grilla. Creían algunos que era una especie de independiente en el gabinete.

Olvidaban, creo, lo que Meade y muchos saben: el candidato del PRI en 2018 lo escogerá Enrique Peña Nieto, nadie más.

Por eso es que es relevante que sea Meade quien el pasado jueves 14 en Campeche, frente a cientos de jóvenes recibiendo un beneficio gubernamental, se fue —diría mi abuelita— como hilo de media.

Van algunas citas, comenzando con a quién los jóvenes debían el beneficio entregado: “…es una noticia que hay que agradecerle también y en primer lugar al presidente Enrique Peña Nieto”.

Y de ahí…

“Tenemos mucha suerte hoy de que el presidente Peña Nieto sea el Presidente de México. A veces nos gusta estar de mal humor, a veces nos gusta decir que las cosas van mal, a veces nos gusta decir que las cosas en el país no están funcionado, pero yo creo que un evento como este pone en perspectiva que las cosas van caminando, que el Presidente está haciendo las cosas diferente y que las está haciendo bien”.

Más: “Y las decisiones que el Presidente está tomando en materia de pobreza son decisiones muy importantes”.

“Nos pidió que fuéramos y afiliáramos a 11 millones de personas en Prospera.

“Nos pidió que afiliáramos al seguro popular a 5.7 millones de adultos mayores.

“Nunca antes el Presidente le había pedido a sus servidores públicos que salieran a la calle y que se pusieran al servicio de la gente como hoy nos lo está pidiendo el presidente Enrique Peña Nieto.

“Vale la pena que dejemos el mal humor, vale la pena que dejemos la crítica sin fundamento”.

La política pública por la voluntad de El Presidente, el que hace lo que nunca otro había hecho. Por cierto, ¿qué pensará Calderón —su ex jefe— de este discurso?

En fin, que bueno que ya está claro. Meade ama al Presidente y espera que próximamente el Presidente lo ame igual.

El video del evento: https://youtu.be/EL5lDHO1lXw

 

Twitter: @puigcarlos