Duda razonable

Los gobernadores, Calderón y nuestra indefensión

Felipe Calderón anduvo por Nueva York.

Esto dijo, que no es poco, según la agencia AP: el ex presidente de México Felipe Calderón culpó a autoridades estatales, como las de Michoacán, de impedir que tuviera éxito su estrategia contra el crimen organizado.

“Donde la estrategia no pudo completarse es donde los gobiernos locales no solo no cooperaron, sino que incluso obstruyeron, dado que estaban colaborando con los criminales, prueba de ello es Michoacán”, dijo Calderón. Insinuó que la falta de apoyo estatal a la estrategia anticrimen continuó al término de su administración. Mencionó el caso de Jesús Reyna, gobernador interino de Michoacán, quien este año fue detenido por la PGR por vínculos con Los caballeros templarios.

“Si el que fue gobernador es sorprendido en un video dialogando y colaborando con uno de los criminales más sanguinarios que hay en México, dígame usted cuáles eran las posibilidades del Estado de haber avanzado”, dijo.

Hay algo muy mal en esta declaración.

Me explico: nadie duda que en los gobernadores y presidentes municipales radica buena parte de nuestro desastre, y no solo en materia de seguridad. En su inmensa mayoría no rinden cuentas, son pequeños caciques gastalones, siempre pensando en su futuro político y poco en el presente de sus gobernados.

Pero con todo y eso, el Presidente de México no puede culparlos de un fracaso. No puede hacerlo porque él tenía bajo su mando al Ejército, la Marina, el Cisen, la Policía Federal, la Procuraduría General de la República, la Secretaría de Hacienda, la Comisión Nacional Bancaria y de Valores…

Creo que un Presidente o ex presidente no puede ir a ninguna parte y decir que al Presidente de México lo derrotó un gobernador, o un presidente municipal o dos o tres, aliados con unos delincuentes. No.

Y puede decir en plural que gobiernos locales estaban coludidos con el narcotráfico y que por eso no se avanzó en muchos lugares. No puede, porque era su obligación ineludible perseguirlos judicialmente y solo lo hizo —y mal— en el caso de una docena de alcaldes michoacanos. Nunca procedió contra un solo gobernador. Ni el de Michoacán, si fuera el caso.

Un ex presidente de México no es, no puede ser, un “analista” más que da opiniones sobre su sexenio. No.

 

dudarazonable@milenio.com 

Twitter: @puigcarlos