Duda razonable

Cómo gastar mil 400 millones de pesos

Durante la mesa de análisis de En15 del lunes con Eduardo Guerrero, Lisa Sánchez y Antonio Caballero sobre la crisis de Iguala, Guerrero, mencionó el ejemplo de Nuevo León como uno en donde ha sido posible construir en relativamente poco tiempo una policía medianamente eficaz que ha logrado tener un impacto real en el descenso de los delitos en el estado.

Inmediatamente después del programa recibí un mensaje de un político guerrerense de larga trayectoria: “Pregúntate cuánto dinero pusieron los empresarios para esa policía y cuánto aumentó la deuda del estado, ellos pueden hacer eso, Guerrero no”.

¿Es un asunto de dinero?

Una rápida revisión:

Hay 35 por ciento más de mexicanos que viven en Nuevo León de los que viven en Guerrero.

El PIB de Nuevo León es de un poco más de cinco veces el PIB de Guerrero.

Es cierto que el PIB de uno y otro hace que la deuda de Nuevo León, unos 34 mil millones de pesos, sea 17 veces más que la de Guerrero.

Nuevo León recauda unos 10 mil millones, 9 veces más que Guerrero, y ambos reciben el grueso de su dinero de las arcas federales.

Pero también es cierto que los presupuestos de cada entidad en 2014, 68 mil millones para Nuevo León y 41 mil para Guerrero, tienen equivalencia en el per cápita. Lo que no tiene ninguna equivalencia es lo que cada uno gasta en “asuntos de orden público y seguridad interior”. Según el análisis funcional del gasto en sus respectivos decretos de presupuesto: Nuevo León programó para este año 3 mil 553 millones de pesos, 5.2 por ciento de su presupuesto total. Guerrero programó mil 400 millones, solo 3 por ciento.

Nuevo León además tuvo la ayuda de los empresarios que pusieron a su servicio tecnología, asesores y hasta sus departamentos de recursos humanos para colaborar en un mejor reclutamiento de los integrantes de Fuerza Civil. No tengo que decir que en Guerrero nada de eso existe.

Iguala presupuestó el año pasado 81 millones de pesos, 44 de ellos para salarios de sus 300 policías. No parecen pocos policías, tampoco insuficiente el dinero.

Tal vez el problema, más que la cantidad, es que todo ese dinero llega a estados y municipios como regalo federal, sin supervisión ni rendición de cuentas.

La veloz comparación entre Nuevo León y Guerrero es que importa la cantidad, sí, pero importa la calidad del gasto en seguridad.

Un peso no es lo mismo en manos de unos, que de otros.

dudarazonable@milenio.com 

Twitter: @puigcarlos