Duda razonable

Cómo gastar 24 mil millones y explotar en el intento

El próximo 7 de junio, cuando esté en la soledad de la casilla frente a la urna, pensaré en la explosión del cohete ruso que iba a llevar al espacio al satélite Centenario.

Sobre todo cuando me toque votar por diputados federales que deciden cómo se gasta el dinero del país.

Es cierto que a cualquiera le puede suceder un accidente. Que llevar satélites al espacio no es cosa sencilla. Pero una explicación del secretario de Comunicaciones y Transportes, Gerardo Ruiz Esparza, me hizo revisar algunos datos que me tienen con muchas más dudas. Dijo Ruiz Esparza que sospechaban que algo andaba mal con la empresa rusa y exploraron la posibilidad de cambiar de compañía, pero “dado que había una cláusula de penalización, había que valuar si perdíamos los 60 millones de dólares al cambiar de empresa, además teníamos que entrar a un nuevo turno de lanzamiento y había riesgo que se pudiera perder la órbita geoestacionaria”.

Bien. Nos ahorramos 60 millones de verdes.

Nada más que antes ya nos habíamos gastado un mil 500 millones de dólares y eso no le había preocupado demasiado a nadie.

El caso de nuestro satélite es un buen botón de muestra de nuestro desastre de planeación y el absoluto desprecio de los funcionarios mexicanos a cuidar el dinero del erario. Es decir, nuestro dinero.

Para 2010 los diputados aprobaron un presupuesto de 13 mil 470 millones de pesos para lanzar dos satélites. Casi inmediatamente después, por petición de la SCT se modificó a tres satélites. Ahora costaría 18 mil millones de pesos. Para el presupuesto de 2012 el costo de todo el proyecto ya era —vaya usted a saber por qué— de 19 mil 136 millones.

Alguien no hace muy bien la cuentas porque para el presupuesto de 2013 ya costaría 21 mil 700 millones, para el de 2014, 22 mil 500 y en el de 2015: 24 mil 95 millones de pesos.

En cuatro años, un proyecto que iba a costar 13 ya va en 24.

Veinticuatro mil millones de pesos. Casi 80 por ciento de más.

¿Por qué? ¿A quién se le rompió la calculadora? ¿Reprobaron la clase de Excel? ¿A alguien le importa? ¿Quién hizo mal las cuentas? ¿Quién explica algo?

Y para colmo, los rusos nos explotan el Centenario. Tal vez nos debimos haber gastado esos 60 millones en cambiar de empresa.

En todos esos millones mal planeados, mal gastados y mal auditados pensaré en la soledad frente a la urna.

dudarazonable@milenio.com 

Twitter: @puigcarlos