Duda razonable

"Gasolinazo", Hacienda, diputados y la simulación presupuestaria

En estos días, en diferentes foros, el Presidente y varios secretarios de Estado han argumentado que de no aplicarse el gasolinazo el gobierno tendría que cerrar escuelas, hospitales, apoyos de prospera, servicios del IMSS, suspender el Seguro Popular… en fin. Sin gasolinazo sería el horror.

¿En serio?

Un joven estudiante del CIDE, Leonardo González Núñez, presentó en octubre del año pasado su tesina para tener el grado de Maestro en Administración y Políticas Públicas. Se llama “Presupuesto de egresos ficticio: el gasto real del gobierno en la cuenta pública”.

Frente a los argumentos del gobierno y el gasolinazo, envió un texto a Animal Político resumiendo lo que había descubierto en su investigación. Como bien advierte, no se trataba de opinar sobre los subsidios a la gasolina, sino de discutir los argumentos del gobierno.

Revisé tesina y ayer entrevisté a Leonardo.

Sus datos son tan contundentes como escandalosos. En realidad, el Ejecutivo ignora el presupuesto que decide el Congreso y un párrafo de la ley le permite gastar lo que quiere y donde quiere.

En sus palabras: “Si se suma lo que el gobierno federal ha gastado de manera adicional a lo presupuestado entre 2000 y 2015 en pesos constantes de este año, el resultado es que ha habido 3.37 billones de pesos de gasto adicional. Para ponerlo en perspectiva, esto equivale a más de 18 puntos del PIB”. Monstruoso.

La práctica no la inauguró el gobierno de Peña, pero no está mal utilizar un ejemplo de este gobierno. Escribe Leonardo: “A pesar de no conocer el gasto total en 2016, podemos darnos una idea de cómo será el gasto real de 2016 revisando el último informe trimestral que Hacienda envío a la Cámara de Diputados: hasta septiembre, el gasto neto del gobierno debería haber sido, de acuerdo con el PEF, de 3.54 billones de pesos. En la realidad, ya se habían gastado 3.76 billones. Es decir, había una diferencia de 220 mil 262 millones de pesos”.

Esto con “ajustes” y presupuesto “base cero”.

¿Y a dónde se van estos excedentes? En su enorme mayoría a rubros tan opacos como “otros”, “gastos generales” o “fideicomisos”. Reasignaciones sin justificación, etcétera.

Así que por lo pronto, las amenazas suenan un poco al petate del muerto.

Y lo que sucede en el Congreso cada otoño, una simulación.

Tal vez por ahí habría que explicarse el motín. En lugar de seguir culpando fantasmas.

Twitter: @puigcarlos