Duda razonable

El frágil futuro de Enrique Ochoa

Ya sabemos que en este país no es muy confiable lo de las encuestas.

Aun así, denme chance.

Todo lo que he visto, hasta hoy, de las tres elecciones para gobernador parecen malas noticias para el PRI.

En Nayarit y Coahuila parece que el pasado los ha alcanzado.

La historia y el peso de los Moreira, la presencia pública de Humberto haciendo campaña no pudo haber llegado en peor momento y la cercanía del candidato priista a la gubernatura con Rubén, no ayuda frente a un electorado buscando cambio y nuevas soluciones a una situación económica y fiscal más que complicada gracias a la deuda de... Moreira.

En Nayarit, el arresto de Édgar Vieytia, fiscal general, hombre cercano al gobernador, ha puesto a pensar a los votantes nayaritas cómo es que un fiscal pudo haber hecho tanta cosa él solo.

Queda, pues, el Estado de México, la joya de la corona, el estado del Presidente y el que defienden a muerte los que hoy gobiernan.

Alfredo del Mazo compite, pero una campaña más bien deslucida ha hecho protagonistas a los candidatos de la izquierda, tanto Juan Zepeda del PRD como Delfina Gómez de Morena.

Hoy pareciera que la única posibilidad de triunfo priista tendría que venir de una muy pareja fragmentación del voto entre al menos tres candidatos, con Josefina Vázquez Mota llevándose una buena tajada.

Todo puede pasar en las semanas que siguen, pero el panorama para el PRI no parece el mejor. El escenario de tres derrotas en tres estados no es hoy inimaginable. Dos derrotas y una victoria pírrica o cuestionada en el Estado de México tendrían que ser leídas como un fracaso, al menos rumbo a 2018.

Hace un año, el Presidente decidió que, después de la derrota en las elecciones, pondría en el partido a uno de los suyos, con poca o nula experiencia partidista y electoral, pero eficiente y cercanísimo: Enrique Ochoa.

Ochoa ha sido un guerrero en público enfocándose en Andrés Manuel López Obrador. Lo que no está claro es si esto ha sido eficiente en las contiendas estatales.

Lo que está claro es una jornada electoral como la que parece avecinarse, pondrá el puesto de Ochoa en entredicho y una lucha al interior del PRI rumbo a 2018. Y la suerte de Ochoa podría ser la del grupo que hoy se ve en la boleta bajo el escudo del tricolor.

Twitter: @puigcarlos