Duda razonable

El futuro de Peña se juega en Oaxaca

El primero de diciembre de 2010, al mismo tiempo que en el Congreso del estado de Oaxaca tomaba posesión Gabino Cué, yo conversaba para En15 con Azael Santiago Chepi, en esos días secretario general de la sección 22, líder los maestros oaxaqueños.

En la media hora de conversación repasamos cada una de sus demandas y la promesa de Cué de cumplirlas. Más de una vez Chepi elogió a Gabino y se dijo convencido de que serían nuevos tiempos para la relación entre maestros y el estado. Después de la entrevista mientras caminábamos por unas instalaciones de la CNTE para la capacitación de los maestros le dije que me daba la sensación de que las cosas podrían ir mucho mejor, que tal vez ese mayo podría haber calendario completo para los estudiantes, acabar con los paros.

“No Carlos, esa es otra cosa —me dijo Chepi—. Este movimiento vive por y para movilizarse. Sin movilización se debilita. Si se deja de movilizar, si deja de actuar, se va diluyendo, eso es más allá de lo que haga o no haga el gobierno”.

Esa lógica no la ha entendido el gobierno de Enrique Peña Nieto.

La lógica de los billetazos —la que opera Luis Miranda— es un fracaso. En 2012, cuando Chepi dejó la 22, él mismo dijo que lideraba a 74 mil trabajadores. Hoy son 82 mil gracias a las concesiones de la Segob.

¿Hay más días de clase? ¿Hay menos movilizaciones? ¿Menos plantones? Al contrario, se ha financiado un ejército para la movilización.

Tampoco es tan sencillo aquello de correrlos por tres días de ausencia. A menos que alguien tenga por ahí 20 mil maestros que quieran subir a las sierras mixteca o zapoteca a dar clase a comunidades indígenas por unos pesos. Y es, por supuesto, una tontería con aroma facho lo que algunos piden desde el DF: toletes.

La reforma educativa, que podría terminar siendo el avance más importante del sexenio, está en grave riesgo. No solo por los estados en que opera la coordinadora, sino lo que está sucediendo con el SNTE, el gran beneficiado por la suspensión del viernes, por cierto.

Lo que Peña necesita es el diseño de una operación política que, aprovechando todos los recursos a su alcance; logre cambiar aquella lógica que me explicó Azael Chepi y que hasta hoy ha probado su efectividad. Una operación que desarticule lo que hoy sostiene a la CNTE alrededor de sus líderes.

La misma receta: dinero, suspensiones y omisiones solo dará los mismos resultados. O peores.

 

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Twitter: @puigcarlos