Duda razonable

La falsa ilusión de Luis Videgaray

Lo veníamos escuchando hace un año de algunos empresarios, políticos, miembros del gabinete, analistas:

—No, hombre, está en campaña. Por eso dice lo que dice, imposible hacer el muro, está loco con eso de que lo paguen los mexicanos, renegociar el tratado sería un suicidio. Ya verás, repetían, en caso de llegar a la Casa Blanca será diferente.

En la mejor prensa estadunidense se acumulaban pruebas de que él así era, en eso creía. Sus principales asesores y aliados habían hecho carreras enteras con base en esas ideas, que a muchos les parecían imposibles en estos tiempos.

Aún después de aquel día cuando el presidente Peña lo recibió en Los Pinos y el candidato se portó como un patán en la conferencia de prensa y después en Arizona, no hubo demasiado cambio. El spin del gobierno fue que había que establecer un diálogo, que con información se le podía atemperar, convencer de que sus propuestas eran o inviables o ilógicas. Le enseñamos los datos, los power points, los mapas y ya. No puede estar tan loco, imagino que se decían a sí mismos. 

Así, se dejaron pasar una, dos, mil agresiones.

Antes de la elección y durante la transición, respecto a cualquier tema Trump ha sido…Trump. Insultos, berrinches, mentiras, amenazas, ningún interés por la ley, por la decencia, por la diplomacia… Si algo se puede decir de él es que es el mismo como estrella de televisión, como candidato y como presidente. Y ahora, con más razón, porque está convencido de que fue esa personalidad y todas esas ideas las que lo llevaron a la Casa Blanca.

Como había sucedido antes, con Trump ya electo, en Los Pinos se convencieron de que la relación de Luis Videgaray con el yerno del magnate era la vía para convencerlo de que lo que había dicho miles de veces en la campaña era una locura, una insensatez. Poco importó, como se había reportado, no importa qué tan cercano sea un asesor, Trump hace lo que Trump quiere.

Ayer, Luis Videgaray dijo que hacer que un vecino pague por el muro de tu casa es inaceptable. ¿No lo era antes? Pues no, pero alguien tuvo la ilusión de que Trump no lo decía en serio, que era algo así como un chiste. O que serían los funcionarios mexicanos quienes lograrían en Trump lo que nadie, nunca, ha logrado.

Al menos ahora, espero que ya lo entiendan, Trump ha destrozado esa ilusión.

Es tiempo de creerle al Presidente de Estados Unidos.

Y actuar en consecuencia.

Twitter: @puigcarlos