Duda razonable

El extraño regreso del discurso del calderonismo

Debo decir que, sorprendido por lo que leí, intenté encontrar que no era cierto, pero fracasé. Después de un año de escrupulosa discreción en el discurso, algo está sucediendo este fin de año que los encargados de seguridad y lucha contra la delincuencia organizada están repitiendo los discursos del calderonismo.

Primero fue el comisionado Mondragón desconociendo, hace unos días, los controles de confianza. Ahora el secretario de Marina.

Cito de la nota de mi compañero Rubén Mosso las declaraciones de hace dos días del almirante Vidal Soberón, secretario de Marina, sobre denuncias de violaciones a los derechos humanos: “La delincuencia organizada siempre está avanzando en lo que corresponde a contrainteligencia y manejo de medios; ellos (los delincuentes) han encontrado la forma de estar filtrando este tipo de informaciones (sobre supuestos abusos), pero muchas no son ciertas y se convierten en un medio de presión para lograr que nosotros nos salgamos del área. Muchas de estas quejas han salido de Nuevo Laredo (Tamaulipas), pero fueron posteriores a la aprehensión que hicimos nosotros del Z-40 y desde de ahí empezaron a continuar. Repito: no quiero decir que no son ciertas, simplemente que llama la atención que a partir de esa fecha (15 de julio de 2013) aumentaron estas quejas”.

Hay cosas que la autoridad no debe decir. Menos quienes lideran a la Marina o al Ejército o la Policía. Menos después de lo que hemos vivido en los últimos años de acuerdo a la Comisión Nacional de Derechos Humanos, la Comisión Interamericana de Derechos Humanos, la Corte Interamericana de Derechos Humanos, Amnistía Internacional y Human Rights Watch.

No. Hay cosas que la autoridad no puede decir, porque lo escuchan todos. Los marinos, los ciudadanos, los delincuentes. 

Porque a pesar de los “peros”, los “no quiero decir que…”, y todas las aclaraciones en medio, el mensaje es claro: hay denuncias de violaciones a los derechos humanos que son invenciones de los delincuentes, por lo tanto, las denuncias de violaciones están bajo sospecha.

Eso lo escuché tantas veces el sexenio pasado que, de repente, ayer creí que había viajado a 2010.

Espero estar equivocado.

dudarazonable@milenio.com 

Twitter: @puigcarlos