Duda razonable

La ética de los 28 gramos de mota

Desde que, hace un par de días, supe que el anuncio del presidente Enrique Peña Nieto se centraría en el aumento de los umbrales tolerados para el uso de mariguana, me atrapó un dilema ético.

Me explico.

Digamos que quiero fumarme un churro de mota, o dos. Mucho menos de los 28 gramos que hoy están permitidos que usted y yo nos fumemos, o comamos o untemos.

Irremediablemente tendré que rozarme con la ilegalidad. Si la siembro en el patio de mi casa en un par de macetitas, delito. Si marco ese número en mis contactos escondido con el nombre "Juana María" —no es muy original— mi contacto estará cometiendo un delito, no solo porque sigue prohibido vender, aunque fueran 28 gramos, sino porque estoy seguro que mi contacto tiene almacenados varios kilos. De todo lo que he leído no me queda claro si yo también infringiría la ley. Podría pedir que alguien me la regalara. Alguien que, por supuesto, habría cometido un delito al comprarla.

Podría ir a Colorado, comprarla ahí, y regresar a México, pero eso me convertirá en traficante y el boleto sale un poco caro como para obtener 28 gramos.

El problema de nuestra legislación como ya estaba y esos pasos, para adelante sin duda pero a medias, es que provocan estos dilemas que no son sencillos de resolver.

Al final de cuentas, aunque el aumento del umbral para el consumo se eleve, mi dinero terminará en las manos de un delincuente. Y parte de mi dinero, o el de otros consumidores, llegará a las arcas de alguna organización que es responsable de la trágica violencia que nos azota hace una década, porque se dedica a una actividad ilegal.

Habrá quien piense que este es un primer pequeño paso. Puede ser. Pero sigo pensando que la coyuntura estaba ahí, gracias a las decisiones de la Suprema Corte y la Asamblea Especial de la ONU para dar uno de otras dimensiones. Uno que reconociera esta situación un poco absurda en donde todo consumidor de mariguana, una droga menos dañina que otras absolutamente legales, tiene que acercarse y alimentar a distribuidores ilegales que pronto se vuelven mafias.

Por lo demás, bien por alejar a la policía y al MP de nuestros vicios particulares. Y mejor aún, por permitir, para usos científicos y medicinales, la siembra, cultivo, distribución y consumo de la mariguana. Espero que no se reproduzcan los enfermos.

Twitter: @puigcarlos