Duda razonable

¿Qué espera el presidente Peña Nieto?

Desde la doble crisis del año pasado: Iguala y casa blanca, vivimos esperando que el presidente actúe de manera diferente.

Que si cambio de gabinete, que si nuevas disposiciones, que si…

Nada. El Presidente parece no tener prisa.

Creíamos que para principio del año, luego que si después de Semana Santa, y ahora, que seguro nada más pasaran las elecciones ya habría un “relanzamiento” del gobierno, como han pedido o anunciado críticos y amigos de este gobierno.

Y nada.

Pasó la elección y se ve al Presidente más bien en ánimo de celebrar. Haciendo cuentas un poco raras de cómo la votación más reducida para el PRI desde que se cuentan los votos resultó ser un respaldo a las acciones a su gobierno.

Pero eso es lo de menos, porque dudo mucho que en Los Pinos alguien en verdad crea que lo sucedido en las urnas les permita seguir como si nada. Sobre todo porque la percepción de que vienen cambios, y que no serán menores, para esta segunda mitad de sexenio debilita a los actuales ocupantes de secretarías u organismos públicos.

Pero, insisto, por alguna razón, este Presidente, que arrancó con tanta prisa, hoy no tiene urgencia alguna.

Un ejemplo: su paquete de seguridad, anunciado después de la tragedia de Iguala, está en el limbo. Nadie lo empuja, nadie lo voltea a ver. Él ya ni siquiera lo menciona en sus discursos. Esto, al mismo tiempo que el descenso en el número de homicidios reportados, parece haberse estancado en los primeros meses del año. Esto, después de
Apatzingán y Tanhuato. Su reforma policial, la del mando único, se ha quedado en algún cajón, de algún legislador que ya se va. Y en Los Pinos y la Secretaría de Gobernación parece que ni se acuerdan de que fue una propuesta del Presidente.

¿No podría haber al menos llamado el Presidente a un periodo extraordinario?, al menos para que pareciera que algo urge, que algo se necesita.

El Sistema Nacional de Corrupción necesita leyes complementarias y ajustes a las existentes. Nada. Las propuestas sobre justicia cotidiana del CIDE y decenas de otras organizaciones necesitan de decisiones de política pública para las que nadie en el gobierno toma la iniciativa.

Tal vez en Los Pinos se están dando palmadas en la espalda por haber logrado junto con el Verde la mayoría en la Cámara de Diputados. Pero eso los hace buenos grillos. Ellos se vendieron como buenos gobernantes.

 

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