Duda razonable

El espectáculo de Enrique Ochoa Reza

Debo confesar que hay una parte de todo lo que hace y dice el presidente del PRI, Enrique Ochoa Reza, que me parece refrescante, simpático.

Es como si tuviéramos en el país un presidente del PRI que se olvida todo el tiempo que es del PRI. Que le debe su carrera al PRI que hoy nos gobierna, el de las casas, los Borge, los Duarte, los Moreira, los trenes chinos, las liquidaciones millonarias....

Él no.

Su cruzada es contra lo corrupción. Lo dice con un énfasis que impresiona. Corruptos, en serio corruptos, dice en estos días, serán los otros; López Obrador, Padrés... más los que se acumulen en la semana según el interés político en turno.

Tengo la curiosidad de cómo puede funcionar ese discurso frente a los ciudadanos y los electores. Tengo más curiosidad en saber quién le metió a Ochoa la idea que esa debería ser su bandera.

En los últimos dos años no he visto encuesta que no ponga en los primeros lugares a la corrupción como el mayor problema del país, y no he visto encuesta que no ponga al PRI y a los priistas como los más corruptos.

Se debe tener una personalidad bastante bien alimentada para creer que uno es el personaje que puede cambiar una percepción tan generalizada en la población desde hace décadas. Ese es reto, no ganar una elección.

Por ejemplo, pongámoslo contra el más importante de los priistas: Enrique Peña Nieto. Él nos ha dicho, insistido, que la corrupción es cultural, que nadie puede aventar la primera piedra, es decir, que así somos. En muchos sentidos Peña Nieto piensa sin dudarlo que todos tenemos un priista dentro, como se llama el nuevo libro de María Scherer y Nacho Lozano en el que plantean este tema, como pregunta a 36 personajes de todos los ámbitos de la vida pública del país para tratar de entender este gen que parecemos tener.

Me queda claro que Ochoa no lo cree. O dice no creerlo. O el gen ha mutado a una nueva versión en que puede aparentar que no existe.

No sé.

Pero me parece interesante, simpático, curioso.

El líder del PRI, sí, del PRI, convirtiéndose en el cruzado anticorrupción. Nada mal para el espectáculo de los próximos dos años.

Twitter: @puigcarlos