Duda razonable

Agenda Migrante, la urgencia y el reto del gobierno

En el mundo imaginario del gobierno de Donald Trump, las recientes redadas contra migrantes no son nada de qué preocuparse. Eso dice ICE, la migra, pues.

Aunque su mismo presidente los desmienta cuando orgulloso tuitea “la persecución contra los criminales ilegales es simplemente el cumplimento de mi promesa de campaña. ¡Miembros de pandillas, traficantes de drogas y otros están siendo deportados!”

El mismo ICE, en su boletín de prensa, queriendo poner ejemplos de muchos lados y muchos años no encontró demasiados.

Más importantes, tal vez, son las ciudades donde ICE comenzó esta ofensiva: Los Ángeles, San Antonio, Nueva York, Chicago. Ciudades que tradicionalmente han acogido a los migrantes mexicanos, donde las autoridades trabajan con ellos, ciudades, con excepción de San Antonio, que se han declarado ciudades santuario, aunque en San Antonio el jefe de la policía ha dicho que no se pregunta el estatus de nadie.

Hay una clara intención, no solo de crear terror, sino de intimidar a alcaldes que se han resistido a las deportaciones.

La defensa de los paisanos será complicada.

El sábado en Phoenix, el programa Agenda Migrante, coordinado por Eunice Rendón y Jorge G. Castañeda, tuvo su segundo evento, esta vez con migrantes sin documentos.

Mirar el video que se encuentra en la página de FB de la iniciativa es muy revelador.

Como ayer comentaron en sus textos el mismo Jorge y León Krauze que estuvieron ahí, lo primero que escucharon los políticos que asistieron es que nuestros paisanos se quieren quedar. Ahí han hecho su vida. Ahí están sus hijos, sus amigos, sus redes. Y también saben, por sus familiares, por las noticias, que el país del que tuvieron que salir no ha cambiado y, es más, ha empeorado.

Y tal vez más complicado, a juzgar por los testimonios que vi en la transmisión, es que no hay plena confianza en nuestros consulados. No solo porque las redadas —como ha sucedido— pueden ser alrededor de los consulados, sino porque esos mismos paisanos, enojados con el país que los expulsó, prefieren que la ayuda sea a través de organizaciones no gubernamentales y comunitarias de allá que llevan años trabajando por ellos y en quienes confían más que en los, muchas veces, cónsules ausentes.

Décadas de olvido no se arreglan con mil millones de pesos. Se empieza construyendo confianza.

No estaría mal que en la SRE vieran, con atención, el video.

Twitter: @puigcarlos