Duda razonable

La enorme fuerza destructora de Trump

Algunos son anuncios simbólicos, otros muy relevantes, como el de Ford para San Luis Potosí; todos han creado un ambiente de miedo para inversionistas y empresas estadunidenses.

Al final de cuentas, las grandes empresas estadunidenses globalizadas, acostumbradas a obtener facilidades y privilegios de gobiernos, no han resistido la presión de Donald Trump. Un tuit, un par de llamadas, parecen suficientes.

El 24 noviembre 2016, Trump tuiteó que estaba trabajando para que Carrier se quedara en EU y no en México.

Cinco días después, Carrier anunció que llegó a un acuerdo con Trump para mantener 800 empleos en la planta de Indianápolis (EU), aunque 600 más sí se irían a México.

En noviembre, Trump tuiteó que estaba en pláticas con Bill Ford, director de Ford, para que no se moviera una planta de Kentucky a México. El 3 de enero 2017, Ford canceló los planes de inversión de mil 600 mdd para la nueva planta en San Luis Potosí.

Ese mismo 3 de enero, Trump amenazó con imponer a General Motors un impuesto fronterizo por fabricar el Chevy Cruze en México, lo que surgió efecto en Ford.

Ayer, General Motors anunció inversión adicional en Estados Unidos por mil millones dólares y la mudanza de 100 puestos laborales de México a Estados Unidos.

Las empresas no estadunidenses, Toyota, Volkswagen y BMW han reaccionado diferente, veremos por cuánto tiempo.

Ayer, el presidente Peña Nieto firmó dos decretos. Uno que permite la deducción inmediata de las inversiones de las micro y pequeñas empresas (con ingresos hasta de 100 millones de pesos al año). Y otro que establece un programa temporal para la repatriación de capitales mexicanos que habían sido mantenidos en el exterior. Los recursos repatriados serán gravados con una tasa preferencial de 8%. Veremos en las próximas semanas las consecuencias de ambas medidas.

Las medidas de uno y otro gobierno, la extorsión trumpiana contra el suave incentivo fiscal de Peña, demuestran los estilos y la asimetría de la relación. El poder del mercado y economía estadunidenses utilizados como arma destructora contra la economía de otro país que no tiene esos recursos.

Negociar con Trump cualquier cosa es así. Así será.

Twitter: @puigcarlos