Duda razonable

Trump y el odio

Mucho se ha escrito en estos días, con el pretexto de los cien primeros días de Donald Trump en la presidencia, sobre las dificultades que ha tenido el presidente de Estados Unidos para implementar su agenda radical prometida en campaña.

Sus tropiezos frente al Congreso, la resistencia de algunas cortes y tribunales, y el cabildeo de fuerzas del establishment estadunidense crean la ilusión de un supuesto fracaso inicial del trumpismo. Me parece que esa evaluación es anticipada. Ya veremos, por ejemplo, qué pasa en la Suprema Corte de Justicia cuando lleguen las decisiones que hasta hoy se han parado en tribunales.

Creo que hay un triunfo trumpiano que tendrá consecuencias duraderas para Estados Unidos y para el mundo, y que puede resultar mucho más grave que políticas públicas concretas como las que se han atorado en el Congreso o los tribunales. Me refiero a la normalización del odio a los diferentes, a los migrantes en específico.

Pienso en el muro fronterizo, por ejemplo. Hoy la discusión tiene que ver con el financiamiento o los problemas legales de su construcción en algunos territorios. Ya nadie discute su sentido, el acto de hostilidad hacia México que significa. De alguna manera ha triunfado la idea de que los migrantes son dañinos.

Pienso en un presidente que para celebrar sus cien días y dedicándolo a la patrulla fronteriza leyó la letra de una canción de los 60 que cuenta la historia de una mujer que recoge a una serpiente agonizante en el camino a su casa, la cuida, la arropa la hace sanar hasta que un día ella besa a la serpiente y la serpiente la muerde. “Te salvé”, le dice la mujer, “y me has mordido, ¿por qué? Sabes que tu mordedura es venenosa y ahora voy a morir”. “Cállate, mujer tonta,” dijo el reptil con una sonrisa. “Sabías muy bien que era una serpiente antes de recogerme”.

Esa es la visión trumpiana de los migrantes. Son serpientes que nunca cambiarán sin importar los tratos que se les otorguen. No tienen remedio, son serpientes que un día morderán y envenenarán a sus amables anfitriones. La lectura de Trump desató el entusiasmo de su audiencia.

El odio. Cada vez mayor. La normalización del miedo a lo diferente. Ese es el primer triunfo de Trump. Irremediablemente, todo eso, se convertirá en política pública. Es cuestión de tiempo.

Twitter: @puigcarlos