Duda razonable

El día que Zaldívar le habló en coreano a unos mexicanos

El domingo 27 de abril, Chung Hon-won, primer ministro de Corea del Sur, pidió perdón, dijo que asumía, de parte del gobierno, la responsabilidad y renunció a su puesto. 302 personas habían fallecido por el hundimiento de un ferry. Las investigaciones, hasta ahora, señalan que la catástrofe se produjo por una combinación de “pobre ética de trabajo” de la tripulación, lagunas en las normas de seguridad, aplicación laxa de la reglamentación. No hubo intencionalidad. No fue provocado. El primer ministro y otros renunciaron; los menos están bajo proceso judicial.

Después de la muerte de 49 niños en una guardería del Instituto Mexicano del Seguro Social, nadie, ni un solo funcionario, tuvieron siquiera la idea de renunciar y pedir una disculpa.

En su ponencia frente al pleno, producto de la amplísima investigación de la Suprema Corte, el ministro Arturo Zaldívar escribió en 2009:

“Los dirigentes son responsables de las entidades que dirigen. Son causantes de los éxitos, pero también lo son de los errores graves que se cometen por acciones u omisiones. Los aciertos serán suyos, pero los errores también. La toma de protesta del cargo conlleva automáticamente la responsabilidad en el ámbito de acción de la institución a su cargo. Éste es el sentido de protestar guardar y hacer guardar la Constitución de los Estados Unidos Mexicanos y las leyes que de ella emanen…

“La Constitución no prevé una curva de aprendizaje. La Constitución supone la designación de personas capaces y capacitadas para los cargos que ostentan, no la de servidores públicos sin preparación que lleguen a sus funciones a aprender y a enterarse de cuáles son sus responsabilidades. Si desde el primer día cobran íntegro su salario y disfrutan de los beneficios del cargo que ostentan, es lógico y razonable sostener que, desde ese primer día, asumen la responsabilidad de la dependencia o entidad que dirigen…

“La responsabilidad del Estado por violaciones graves a derechos fundamentales no puede desaparecer en un mar de formalismos mediante los cuales al final nadie es responsable de los hechos, o que lo sean solo los niveles más modestos de la cadena de mando. Un Estado democrático es un Estado responsable, y éste solo es factible con servidores públicos que asuman la responsabilidad de las instituciones que se encuentran a su cargo.”

El ministro Arturo Zaldívar nunca pidió cárcel para alguien. Pidió que asumieran su responsabilidad.

Pero no eran coreanos. Eran solo funcionarios mexicanos.

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