Duda razonable

El club de los senadores "millonetas"

Se inicia el periodo extraordinario después de los resultados electorales que, según la mayoría de las encuestas, estuvieron marcados por el rechazo de los votantes a la corrupción de quienes gobiernan.

Y la promesa de los partidos es que repararán su falta y el Legislativo discutirá y aprobará las leyes pendientes del Sistema Nacional Anticorrupción que, según la ley, debieron quedar aprobadas el mes pasado. Son cinco leyes y dos modificaciones a otras, la de la fiscalía y el Código Penal.

El asunto está en manos del Senado, cámara de origen para este asunto.

Y ahí va estar el problema.

Uno de los puntos más álgidos de la discusión pública, y entre senadores y organizaciones de la sociedad civil invitadas a participar a la discusión, es la parte de la ley inspirada en la iniciativa #3de3 que se introdujo al Senado mediante cientos de miles de firmas ciudadanas.

Y es que los senadores odian la 3de3 . Lo de la transparencia no es lo suyo. Solo 23 de 128 senadores han presentado su #3de3 en la plataforma ciudadana y muchos de ellos lo hicieron porque en los últimos años han participado en procesos electorales en sus estados.

La mayoría, sin embargo, no tiene de qué preocuparse hasta 2018. La chamba está asegurada. El costo político ya lo ha asumido su partido en las últimas elecciones.

Es curioso, ninguno de los líderes de las bancadas del Senado ha presentado su 3de3. Tampoco el presidente del Senado.

¿Qué esconden los Gamboa, Lozano, Gil, Bartlett, Barbosa, Ríos Piter, Encinas, Escudero, Melgar, Ayala, Romero Deschamps, Cavazos… y decenas más que no caben en el espacio de esta columna?

¿Por qué no quieren aprobar una ley que daría a su patrimonio la misma transparencia que le da a funcionarios y legisladores en una veintena de países de los más desarrollados del mundo?

No es muy complicado: fortunas que en muchos casos serían difíciles de explicar, habiendo pasado muchos de ellos una vida en el servicio público. Porque aunque fueran ricos, que lo son, si hubiera explicación, no habría vergüenza.

En estos días nos vamos a cansar de escuchar argumentos legaloides de por qué no está bien abrir las declaraciones. Otros argumentarán asuntos de seguridad personal, como si no les sobraran guardaespaldas.

No nos engañemos. La lógica es personal. Estarán pensando en ellos. En nadie más, aunque se digan representantes populares.

Twitter: @puigcarlos