Duda razonable

El cínico, el secretario y aquello de la credibilidad

Le fue muy bien en lectores a la columna de mi amiga Bárbara Anderson el lunes. Y por buenas razones. Era un escándalo.

Bárbara habló con David Korenfeld.

El señor está feliz. Nada mejor le pudo haber sucedido que irse de la Conagua. No tiene chamba, pero no la necesita, y se tomará “18 meses para valorar ofertas”.

Por cierto, para alguien que desde hace 18 años es servidor público tiene una notabilísima capacidad de ahorro, pero me distraigo.

Cito de la columna: “En estos dos meses me han llegado más de cinco ofertas, tanto de la iniciativa privada como de organismos internacionales. Pero no me he apurado a aceptar. Cuatro de ellas son fuera de México.

“Me queda el mandato en el Programa Hidrológico Internacional hasta julio de 2017, mientras que en el Consejo Mundial del Agua termino en octubre y puedo buscar ser electo por tres años más. Quiero estar en los foros internacionales donde tengo mucho que aportar”, agrega.

Aclara que esos puestos en consejos y comisiones internacionales “no están atados a un puesto ejecutivo en el gobierno”. Aunque para alguien que hace 18 años únicamente ha trabajado en el gobierno, pues me cuesta entender cómo es que eso se desata, pero en fin, me he vuelto a distraer. Resulta que hasta un premio le van a dar en estos días. Allá en Escocia. Hombre afortunado este amigo del presidente Peña Nieto.

Ayer hablé con el secretario de la Función Pública, Virgilio Andrade, quien en unos días, me dijo, informará sobre su investigación por desvío de recursos de Korenfeld.

Recordé que el Código Penal define el peculado en su artículo 223 así: “Todo servidor público que para usos propios o ajenos distraiga de su objeto dinero, valores, fincas o cualquier otra cosa perteneciente al Estado, al organismo descentralizado o a un particular, si por razón de su cargo los hubiere recibido en administración, en depósito o por otra causa”. Dice el mismo código que todo peculado se castiga con cárcel, de dos meses a muchos años, dependiendo del monto de lo “distraído”. Eso dice el código, ni modo.

Pero a juzgar por las respuestas del secretario Andrade, Korenfeld la librará con una llamada de atención y podrá disfrutar de la maravillosa vida que se ha regalado. Riéndose a carcajadas.

Que luego en Los Pinos nadie se pregunte por qué tienen un problema de credibilidad.

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