Duda razonable

La campaña de Trump será aún más antimexicana

Donald Trump tiene muy clara la ruta de su éxito electoral y no tendría por qué cambiarla.

Piedra de toque de su éxito ha sido aprovechar el sentimiento de ciertos grupos demográficos de mucho peso a la hora de votar, que la economía estadunidense ha perdido valor y provee de pocos y mal pagados empleos a sus ciudadanos. Trump ha señalado a los culpables: los extranjeros que mediante tratados comerciales ventajosos y la inmigración ilegal “han quitado a los americanos sus trabajos”. En esta narrativa, los Bush, los Clinton y Obama han sido los facilitadores para que “América ya nunca gane”. Entre los principales enemigos: los mexicanos indocumentados y el Tratado de Libre Comercio. Unos serán deportados, dice Trump, el tratado será rescindido, las inversiones en México, castigadas.

Hasta hace unas semanas, la idea del gobierno mexicano era que Trump tenía que decir esas cosas para ganar la primaria, pero que en la general tendría que cambiar.

No lo creo. No hay razón electoral alguna para hacerlo. Sus votos están en la mayoría blanca que es quien le da la razón en esas cosas y, más importante aún, la fuerza de eso que se llama “voto hispano” y que se refiere en realidad a los mexicanos y centroamericanos se concentra en estados que no están en disputa. Puede seguir insultando mexicanos y no perderá Texas, puede ser muy promexicano que nunca ganará California.

Digamos que Trump se vuelve el rey de los hispanos y logra que la mitad de ellos vote por él, 71 por ciento votó por Obama, pues ni así ganaría el Colegio Electoral. Pero si Trump logra elevar el voto de los blancos de clase media baja, del 62 por ciento que votó por el republicano en la elección pasada al 70 por ciento, la presidencia estaría muy cerca gracias a que estos votantes se concentran en estados con muchos votos en el Colegio Electoral y es ese demográfico al que más entusiasma su discurso antiinmigrante y anti-TLC. Ohio, Virginia o Pennsylvania, por mencionar tres y en el que los hispanos no llegan a 7 por ciento de los votantes.

Es decir, en los estados que necesita ganar, no hay hispanos.

Así que si Trump quiere ganar, nos vamos a hartar de muros, insultos, amenazas y demás… Largo verano, pues.

Si se quieren divertir imaginando estos escenarios, vale la pena este interactivo del gran Nate Silver: http://projects.fivethirtyeight.com/2016-swing-the-election/  

Twitter: @puigcarlos