Duda razonable

Calderón, Anaya y el futuro del PAN

Nada más revelador que un boletín de prensa lleno de obviedades y buenas intenciones.

Después de su reunión de Consejo Nacional, el Partido Acción Nacional emitió un comunicado que decía, a la letra, que los resolutivos tomados en la reunión habían sido:

1. Dar absoluta prioridad al proceso electoral de 2017, a las elecciones que habrán de celebrarse dentro de los cuatro estados: en el Estado de México, Nayarit, Veracruz y Coahuila.

2. Llegar unidos y fuertes a la elección de 2018 para ganar la Presidencia de la República, construyendo condiciones de unidad partidaria en el marco de nuestras leyes vigentes y de las normas que nosotros mismos nos hemos dado, como nuestros estatutos y reglamentos, que establecen tiempos, procesos y órganos con responsabilidades específicas.

Y frente a todos los reportes y filtraciones de que la bronca entre Felipe Calderón y los seguidores de Ricardo Anaya —a la que sumó Moreno Valle— estuvo durísima, quisieron aclarar: “Es importante resaltar que el Consejo Nacional es un órgano electo democráticamente, por lo que representa fielmente el sentir de la militancia panista. Tiene una larga tradición deliberativa, propia, precisamente, de un partido democrático que privilegia el debate en un marco de respeto y civilidad, tal y como ocurrió el pasado sábado”.

El problema del partido es mayor. La candidata líder mejor posicionada ya no tiene al partido. El dueño del partido —los spots, el padrón, fundamental para la elección interna— también quiere ser el candidato. Y un tercero con mucho dinero —quién sabe de dónde— está desatado en precampaña.

Calderón amenaza con irse del PAN y hace una momentánea alianza con Moreno Valle para quitarle a Anaya el control de la elección interna. Poco avanzan. Anaya sigue siendo el dueño del partido.

Mientras tanto, pasan los días y frente a lo que, todo indica, será una elección para la oposición, la otra opción, Morena, ya tiene candidato y sigue trabajando en solidificar esa opción frente a la opinión pública.

En 2012, el candidato del calderonismo perdió las internas. Muchos bajaron los brazos, las broncas entre candidata y partido y gobierno resultaron en un pobrísimo tercer lugar.

Si no se ponen de acuerdo, si no hacen política, de la buena, la historia podría repetirse.

Twitter: @puigcarlos