Duda razonable

De bienes raíces, escándalos, presidentes y sus esposas

El 26 de enero de 1998, nueve días después de que un blog en internet revelara que los editores de Newsweek dudaban en publicar un reportaje sobre las presuntas relaciones sexuales del presidente Bill Clinton y una becaria en la Casa Blanca, el mandatario salió a los medios y dijo, enfáticamente, “Yo no tuve relaciones sexuales con esa mujer”.

Un día después, en una entrevista en cadena nacional, su esposa Hillary defendió al presidente y dijo que las acusaciones eran parte de una “vasta conspiración de la derecha” para derrotar el proyecto político de los demócratas encabezados por su marido.

En esos días, Clinton y su esposa Hillary ya eran investigados por una fiscalía especial por un asunto de bienes raíces y presuntas maniobras ilegales de los Clinton cuando él era gobernador en Arkansas para ayudar al inversionista mayoritario de una corporación dedicada a la compra de terrenos y desarrollo inmobiliario de nombre Whitewater.

Al mismo tiempo, un par de policías estatales de Arkansas declaró a un conocido periodista de derecha que ellos se encargaban, cuando Clinton era gobernador, de arreglarle encuentros sexuales con varias mujeres.

El fiscal especial Keneth Starr pidió que se ampliara su mandato para incluir la probable responsabilidad del presidente por obstrucción de la justicia y falsas declaraciones ante la autoridad judicial en relación a sus presuntas actividades sexuales extra maritales.

Frente a la tormenta, meses después, en agosto de 1998 Clinton le habló a su país en mensaje televisado y aceptó que había mentido en enero, que sí había tenido relaciones con Lewinsky, pero que nunca había pedido a nadie que mintiera por él, ni había impedido que se le investigara.

La averiguación de Starr, un furibundo republicano, culminó con un procedimiento de impeachment o juicio político contra Clinton por parte del Congreso, juicio en el que fue declarado no culpable de ambos cargos con el voto de los legisladores republicanos.

Quince años después, Bill Clinton es uno de los ex presidentes más populares de la historia de Estados Unidos, el último que encabezó una impresionante expansión económica del país. Su esposa Hillary es la muy probable candidata de los demócratas para la próxima elección presidencial con excelentes posibilidades de que la pareja regrese a la Casa Blanca. La de Washington.


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