Duda razonable

Diez apuntes sobre el despido de Carmen Aristegui

1. Por su desproporción es y será increíble que todo esto sea producto de la utilización de una marca en un evento.

2. Hace dos años, cuando Carmen fue despedida y recontratada en el lapso de una semana por MVS, el mismo Joaquín Vargas contó que parte de su Consejo de Administración se había opuesto al regreso de Aristegui alegando el interés de la empresa en sus otros emprendimientos. Ese regreso, por cierto, fue en los términos de Aristegui.

3. El asunto de la casa blanca no se dio a conocer en MVS.

4. ¿Cuál es la relación entre el uso de una marca y unos “nuevos lineamientos”?

5. El contrato que en 2009 daba “más libertad que nunca” a Carmen Aristegui —contrato que los nuevos lineamientos ahora modificaban— fue firmado libre y voluntariamente por los señores Vargas.

6. En años recientes MVS perdió parte de la valiosa banda 2.5 que tenía concesionada porque nunca la usó. Después quiso que su canal restringido fuera un canal abierto y se lo negaron. Una primera  investigación sobre la asociación Dish-Telmex descubrió mentiras al regulador y les han impuesto multas millonarias; la investigación podría terminar hasta en la pérdida de la concesión.

7. Es un síntoma más de la coyuntura en que vivimos, la facilidad con la que cualquier cosa mala que suceda en el país se le atribuye al Presidente y su equipo.

8. A esto hay que añadir, como bien dice Juan Pardinas, que “el pararrayos de Enrique Peña Nieto se llama Enrique Peña Nieto. El Presidente de la República es el fusible de sí mismo. Si un escándalo le pega a su gobierno, el propio titular del Ejecutivo es quien absorbe el costo reputacional de la descarga eléctrica”.

9. Todos los medios internacionales que se ocupan del asunto —y muchos se han ocupado— han contado el despido de Aristegui y su equipo e inmediatamente después explican que había sido ese mismo equipo el que reveló en noviembre el asunto de la casa blanca que el grupo Higa le financia a la señora Angélica Rivera.

10. Tomando en cuenta los puntos anteriores, el gobierno, de por sí en medio de una crisis de incredulidad y desconfianza (el Presidente dixit), no puede desentenderse del asunto solo porque, según él, no es el responsable. En este caso, para la narrativa frente al mundo, percepción se vuelve realidad. Imposible ignorarlo.

 

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