Duda razonable

El anticlímax

El 7 de noviembre pasado, inmediatamente después de una de las conferencias de prensa más dolorosas y anímicamente demoledoras de la que tengamos memoria, aquella en que el procurador Murillo informó de la confesión de tres detenidos sobre el presunto asesinato y quema de los estudiantes de Ayotzinapa en un basurero de Cocula, el presidente Enrique Peña Nieto tomó el micrófono en la Reunión Anual de Industriales 2014.

Dijo un buen discurso y lo hizo bien. El tono y el contenido correspondían al grave momento. Hasta que, de repente, hizo una pausa, tomó aire… y “atendiendo la invitación que me han formulado, reitero el gusto que me da acompañarles en esta Reunión Anual de Industriales 2014”. Y de ahí 10 minutos sobre lo bueno de las reformas estructurales, que si la energética, y que si la hacendaria... El anticlímax. No creo que ningún empresario se hubiera molestado si se hubiera omitido la segunda parte.

Ayer tuve la misma sensación.

En medio de la tragedia no resuelta de Iguala, el evento de Tlatlaya, el hallazgo de decenas de cuerpos en fosas, la detención y consignación de 11 personas después de la marcha del 20 de noviembre y las acusaciones de posible conflicto de interés del Presidente por el asunto de la “Casa Blanca”, Peña Nieto anunció ayer 10 acciones.

Del contenido del decálogo nos hartaremos de hablar en las próximas semanas.

De bote pronto parecen buenas ideas las policías estatales y la redefinición de competencias penales; pero también parece que lo más importante saldrá en 90 días, de los foros que organice el CIDE.

Más allá de contenidos concretos ayer me quedé con la misma sensación que el 7 de noviembre. ¿Por qué inmediatamente después de las 10 medidas nos contó de los millones que están invirtiendo en el sur del país, los hospitales que están construyendo, las carreteras que están terminando, los estímulos fiscales que decretarán? ¿En serio era el momento para hablar de que “el Programa Nacional de Infraestructura también incluye proyectos estratégicos, como los gasoductos del Corredor Transístmico, el de Salina Cruz a Tapachula, o el de Lázaro Cárdenas a Acapulco, que permitirá introducir el gas natural, por primera vez, a esta región del país”?

O en Los Pinos no se capta la gravedad del problema o los discursos del Presidente los escriben demasiadas personas al mismo tiempo.

Para la expectativa creada desde el lunes, dudo que lo de ayer haya sido suficiente.

 

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