Duda razonable

Tlatlaya, Daphne y el desastre de la procuración de justicia

A primera vista, los dos casos parecen venir de dos mundos diferentes. Uno, la muerte a manos de soldados de un grupo de presuntos delincuentes en una bodega en medio de la sierra donde la disputa por la amapola lo es todo. La otra, una joven menor de edad de una escuela privada en Veracruz que una noche es raptada y abusada sexualmente por cuatro niños bien egresados de la misma escuela.

Uno a manos de una fiscalía local, supuestamente autónoma; el otro a cargo de la procuraduría federal y la justicia militar.

En ambos casos hay escándalo mediático, intervenciones tardías de comisiones de derechos humanos, involucramiento de organizaciones no gubernamentales, familiares de víctimas que no encuentran consuelo.

En Veracruz, una joven y una familia que duda en acudir al Ministerio Público porque sabe que no existe protocolo alguno que ofrezca dignidad a quien denuncia algo así. En el intento de arreglo particular sale perdiendo y cuando acude a la justicia sus peores temores se confirman. Los poderosos influyen, maniobran, obstruyen. Quince meses después del hecho, casi un año después de la denuncia, la justicia no tiene nada. Nada. Bueno, algo sí, la destrucción de la víctima, exhibida, zarandeada. El penar del padre de programa en programa, de entrevista en entrevista. ¿Alguien cree que 15 meses después se puede hacer un juicio justo para las partes?

Pronto se cumplirán dos años de los eventos en una bodega en Tlatlaya. Primero ocultados por el gobierno del Estado de México, hechos opacos por la Procuraduría, estallados por un par de investigaciones periodísticas, acompañados por una durísima investigación de la Comisión Nacional de Derechos Humanos. Pero de justicia, nada. En la justicia militar la mayoría exonerados, y en la justicia civil, casi dos años después de aquello simplemente no pasa nada. No es justo para las víctimas, no es justo para los acusados.

Ahora que tanto se habla de desigualdad, no queda duda que está ahí, en la procuración de justicia la mayor muestra. Presa de los poderosos, o del miedo a afectar intereses, o simplemente inútil, lenta, corrupta.

Ese sí es un problema estructural que a nadie interesa.

Twitter: @puigcarlos