Duda razonable

¿A alguien le importa el vino mexicano? Una pista: al gobierno no

Valle de Guadalupe, BC. En 2004 Vicente Fox, entonces presidente de México, vino a este maravilloso lugar y dio el banderazo para arrancar varios proyectos que terminarían la crisis del agua en este valle.

La sequía llevaba años y amenazaba con terminar con la entonces incipiente —para lo que es hoy— industria del vino mexicano. 

Once años más tarde nada ha sucedido.

Y la crisis del agua en el Valle  de Guadalupe es peor que nunca.

Esta historia me la han contado todos a quienes he visitado en estos días, haciendo una serie especial sobre El Valle de Guadalupe y el vino mexicano, al que pronto dedicaremos una semana entera, para En 15.

El Valle de Guadalupe de muchas maneras representa algo que hemos visto mil veces en México. Es una zona privilegiada, tal vez la única con las condiciones para hacer vino de calidad mundial en el país. Han existido, desde hace años, emprendedores valientes que han metido su dinero y sobre todo su talento para hacer vino. Algunos, buen vino. Algunos, gran vino. Como todo en la vida, otros, no tan buen vino. Eso es normal.

Como normal, en México, que lo único que ha recibido esta industria que da prestigio y marca… ¿Marca México, dicen? es, por una parte, el acoso y por otra la omisión del gobierno. De los gobiernos.

Al Presidente le encanta servir vinos del Valle de Guadalupe cuando va a Londres o a París. Pero su Comisión Nacional de Agua (hola, Korenfeld) ha seguido dando concesiones para extraer arena del lecho de las fuentes hídricas de la zona y agrava la situación del agua del Valle de Guadalupe.

O porque los trámites en Sagarpa, por no dar mordida, le costaron a un productor 50 mil dólares y se perdió una variedad de uva que estaba importando. O porque en palabras de uno de los principales productores del valle: “Nos pasó que nos hicimos una industria atractiva, y el gobierno lo único que quiere es sacarnos dinero”.

Hay una crisis que viene, una triple crisis de hecho, agua, mercado y regulación de tierra. El agua tiene soluciones propuestas por los productores hace 20 años, que no dependen de ellos y que el gobierno ha ignorado. La del mercado, ahí va la calidad, poco a poco el volumen. La presión por construir más hoteles que viñedos es brutal sin autoridad que intervenga. Falta promoción.

¿Alguien escucha? ¿A alguien la importa el vino mexicano?


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Twitter: @puigcarlos