Duda razonable

¿Y ahora, gobernador Moreno Valle?

Desde el primer minuto después de la refriega entre policías y manifestantes en la que resultó herido el niño Luis Alberto Tehuatlie, el aparato de comunicación, justicia y operación política del gobernador Moreno Valle se dedicó a demostrar que las fuerzas de seguridad poblanas no habían sido responsables de la herida que mató a Luis Alberto.

Documentos, páginas web anónimas, fotografías, esquemas, estudios, peritajes, análisis, videos… Toda la maquinaria para exonerar a un grupo policiaco, a un gobierno. Presionaron a la PGR para que hiciera un peritaje a modo, pero la PGR se negó. Y al final lograron un “dictamen de mecánica de lesiones”, elaborado por el analista de medicina forense Mario Arturo Álvarez Torrecilla, de la Policía Científica de la Policía Federal, que indicaba que no había evidencia alguna para afirmar que había sido causado por un proyectil que tuviera la corporación poblana. Que había sido un cohetón.

Recuerdo un Asalto a la Razón en el que después de escuchar de voz del procurador poblano, Víctor Carrancá, una larguísima lista de argumentos que, según él, probaban que ellos no habían sido los responsables, Carlos Marín preguntó: ¿Y entonces, quién sí fue? Porque no se había hecho una investigación para eso. No hubo mucha respuesta.

Unos días después, Carrancá le aseguró a Ciro Gómez Leyva en radio que un grupo ajeno a los pobladores de Chalchihuapan, “que ya está plenamente identificado, fue el responsable de la herida de muerte que sufrió José Luis Alberto”. Eso fue hace mes y medio y usted acierta si piensa que no hemos sabido nada más ni del grupo ni de Carrancá ni del asunto ni, por cierto, del gobernador, que huye de los medios como de la peste.

Ayer la Comisión Nacional de los Derechos Humanos dijo que el menor Tehuatlie Tamayo, de 13 años, fue lesionado por un proyectil lanzado por la policía.

“Dos testigos de los hechos vieron cómo un policía portaba un arma, la cual disparó a una distancia de 50 metros”, dijo el ombusdman Raúl Plascencia.

¿Y ahora, gobernador? ¿Qué hacemos con la teoría del cohetón? ¿Las cientos de páginas, de fotos, de videos? ¿Qué hacemos con el dictamen de la Policía Federal? ¿Con las “mentiras” de Roxana Luna y el sitio que mandó a hacer para desmentirla? ¿Qué hacemos con el plenamente identificado grupo culpable de la muerte del niño? ¿Qué hacemos con el procurador?

¿Y qué hacemos con su silencio, señor gobernador Moreno Valle?

 

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