Duda razonable

Yo, como Peña, me iría a Dinamarca

El Fondo Monetario Internacional volvió a reducir la expectativa de crecimiento para México. Ya lo intuíamos, pero ahora está claro que el presidente Enrique Peña Nieto no podrá presumir el crecimiento que él mismo decía era necesario para dar un verdadero paso adelante. Un sexenio sin recesión, sin dinero del petróleo, con el mediocre crecimiento que, en promedio, hemos visto desde hace lustros. Eso que celebramos como estabilidad.

El verdadero legado del sexenio será lo hecho los primeros dos años. El puñado de reformas del pacto que por su propia naturaleza no darán resultados palpables antes de que Peña Nieto entregue el poder. No habrá tampoco trenes que inaugurar, ni grandes proyectos de infraestructura, ni grandes anuncios.

Y la agenda de la segunda parte del sexenio, forzada por la casa blanca e Iguala está, en los hechos, abandonada.

La de justicia cotidiana está enredada en mesas de trabajo eternas que inician con la advertencia que cualquier solución debe evitar "impacto presupuestario"; es decir, sin dinero. Anticorrupción esta ahí, navegando gracias al empuje de las organizaciones ciudadanas recibidas con la molicie propia de los legisladores; en seguridad la Policía Federal se quedó del tamaño que era hace cuatro años, el Ejército y la Marina más activas que nunca, las iniciativas de mando/policía única están por ahí en alguna comisión, ni hay número único de emergencias, ni hay clave única de identidad, ni buena parte del resto de aquel decálogo de noviembre de 2014. Y eso que no agrego las leyes que faltan para completar la reforma en transparencia o para que funcione el nuevo sistema de justicia penal.

Algunos dirán que sí, que hay algunas iniciativas entregadas, pero ¿no era este gobierno el de la eficacia? ¿No logró cuando quiso la inédita aprobación de reformas constitucionales que se pensaban imposibles? Lo que no hay es un empeño gubernamental serio para que estas cosas sucedan. Y eso que el gobierno tiene mayoría en ambas cámaras.

Con bajos niveles de aprobación y con apenas, si le va bien, unos 15 meses más antes de ser borrado del mapa por la lucha electoral rumbo al 18; pues yo haría algo como lo que hace el Presidente. Qué Asamblea de la ONU de las Drogas ni que Asamblea de la ONU; qué GIEI ni que GIEI, qué anticorrupción...vámonos para Dinamarca y búsquenme más países donde no haya ido nadie nunca.


Twitter: @puigcarlos