Duda razonable

Virgilio y las disculpas

El secretario de la Función Pública, Virgilio Andrade, dio a conocer su reporte de investigación del posible conflicto de interés del presidente Enrique Peña Nieto y del secretario de Hacienda, Luis Videgaray, en relación a la adquisición de tres casas y la vinculación de esas transacciones con contratistas gubernamentales.

La conclusión de Andrade es que no hay falta que perseguir. Con el informe de la Función Pública se sincronizaron dos disculpas, una del Presidente y otra de Videgaray, porque sus acciones habrían creado una percepción que deterioró la confianza.

Todo es raro, diría Gil Gamés.

Las razones de Andrade para no abrir procesos de sanción contra Peña y Videgaray son fundamentalmente las mismas que ambos habían explicado desde el año pasado: las transacciones se hicieron cuando no eran funcionarios federales, ellos no participan directamente en la asignación de contratos, los contratos a las constructoras no son excesivos y se han dado en procesos competidos y ya sancionados como legales.

El mandato de la Función Pública le impidió analizar los tiempos de Peña o Videgaray en el Estado de México, o los de la transición o la fabulosa tasa de interés que el secretario de Hacienda obtuvo para su casa en Malinalco.

La única novedad fue que la señora Rivera había cumplido su promesa de deshacerse de la casa blanca desde diciembre de 2014 y no se había dicho.

Algunas dudas:

Si ambos, el Presidente y el secretario de Hacienda actuaron legal y éticamente, ¿de qué se disculpan?

Si las disculpas son por la percepción creada por interpretaciones que indignaron e hicieron perder confianza, ¿por qué nueve meses después? ¿No implicó esa tardanza mayor deterioro de la confianza, mayor indignación? ¿No merecería esa tardanza una nueva disculpa?

La sincronización de informe en viernes con disculpas inmediatas, ¿no agrega a la sensación de que el investigador es absolutamente dependiente de las decisiones del investigado? ¿Que fue un acto político?

Todo indica que en Los Pinos planearon el verano para acumular eventos que les permitiera, el próximo 2 de septiembre, una especie de relanzamiento del sexenio con miras a 2018: la 22, cierre de casa blanca, en unos días algún cambio en el gabinete, lanzamiento de “zonas económicas especiales” y otros estímulos fiscales, y según Osorio Chong hasta nuevo informe sobre Iguala.

Lo que no queda claro es si ya es demasiado tarde.

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