Duda razonable

Trump y la muerte del hombre blanco

George Packer, uno de los más importantes periodistas de Estados Unidos, autor entre otros libros de uno que anticipó el surgimiento de una figura como Donald Trump en Estados Unidos, El Desmoronamiento, editorial Debate, publicó ayer un texto en la página de The New Yorker tratando de desenmarañar el éxito electoral del billonario neoyorquino.

Un dato me llamó la atención y acudí a la fuente original.

Un estudio de dos economistas de Princeton, Anne Case y Angus Deaton, reveló que desde el año 2000, la tasa de mortalidad de hombres y mujeres blancas entre 45 y 56 años ha aumentado dramáticamente, sobre todo en los menos educados, mientras que todos los otros grupos raciales de la misma edad siguen viendo su tasa de mortalidad descender.

El cambio en la tasa de mortalidad de blancos entre 45 y 54 años aumentó 33.9 por ciento entre 1999 y 2013. Entre los que no tienen preparatoria, 134 por ciento. Para los hispanos de la misma edad en el mismo lapso descendió 63 por ciento, entre los negros, misma edad, bajó 214 por ciento.

Dicen los autores: “El aumento en ese grupo se explica en gran parte por el aumento de las tasas de mortalidad por intoxicación con drogas y alcohol, suicidio y enfermedades crónicas del hígado y cirrosis… El aumento de las tasas de mortalidad en blancos no hispanos de mediana edad fue acompañado con aumentos, en ese mismo segmento, de aumento en condición mórbida: descensos autoreportados en la salud, salud mental, y la capacidad para llevar a cabo actividades de la vida diaria, el aumento de dolor crónico e incapacidad para trabajar, así como deterioros clínicamente medidos en funciones del  hígado”.

Un análisis posterior del Washington Post hizo un análisis geográfico de estos datos. Los mapas de los sitios con más crecimiento en tasas de mortalidad de blancos tienden a coincidir con los mapas de lugares con más votantes republicanos.

“Aunque el inicio de esta epidemia de dolor, sobredosis, suicidio y drogas precedió a la crisis financiera, son posibles vínculos con la inseguridad económica. Después de la desaceleración de la productividad en la década de 1970, y el aumento de la desigualdad de ingresos, muchos de la generación del baby boom son los primeros en encontrar, en la mediana edad, que no van a estar mejor de lo que estuvieron sus padres”.

El fin del sueño americano y el surgimiento de Donald Trump.

Twitter: @puigcarlos