Duda razonable

Tlatlaya, la CNDH y el incentivo perverso

Estoy confundido:

El 17 de septiembre El País publicó una nota firmada por Luis Pablo Beauregard sobre derechos humanos y los militares en México; en un párrafo se refería a los sucesos de Tlatlaya en el cual Marat Paredes, primer visitador de la CNDH, decía que no había investigación alguna sobre los hechos ocurridos el pasado 30 de junio en Tlatlaya, Estado de México, donde 22 civiles armados murieron tras un supuesto enfrentamiento con soldados. “No hemos recibido una queja de los hechos. Cuando se recibe una queja, pedimos un informe a las autoridades y hacemos diligencias en el lugar de los hechos”, dice Paredes. La CNDH tampoco ha comenzado una investigación de oficio.

Dos días después, el corresponsal jefe de El País en México, Jan Martínez Ahrens, firmó una nota de seguimiento sobre los hechos en Tlatlaya.

Cito: “La Comisión Nacional de Derechos Humanos indicó que hace ya varias semanas que había recogido este testimonio, junto al de otros dos supervivientes (dos mujeres que aseguraron haber sido secuestradas) (…) Los peritos de la comisión están haciendo su trabajo y se va a solicitar al Ejército que nos entregue un informe sobre los hechos”, afirmó el segundo visitador general de la comisión, Marat Paredes Montiel.

Entiendo que Paredes no hizo la primera declaración a El País el 16 ni el 15, tal vez ni el 10 de septiembre, pero el visitador le dijo después a Martínez Ahrens que “desde hace semanas” habían recogido el mismo testimonio que publicó la agencia AP, y Esquire la semana pasada, respecto a que lo sucedido en Tlatlaya había sido una ejecución.

Esta administración de la CNDH ha hecho un esfuerzo enorme en capacitar a los soldados mexicanos en derechos humanos. Según informes de la Sedena, más de 20 mil elementos castrenses han pasado por algún tipo de capacitación en estos años. De hecho, el presidente de la CNDH presume como gran logro (suyo) la disminución de las quejas contra el Ejército. En dos años no ha hecho sola recomendación contra el Ejército.

¿Qué pasaría si resulta que lo de Tlatlaya fue una atrocidad? ¿No sería en parte un fracaso de ese programa? Es decir, en el fondo, ¿no se están investigando a ellos mismos? ¿En tiempos de elección en la CNDH?

Tal vez por eso se confunde el visitador Paredes cuando habla con El País.

Tal vez por eso yo sigo confundido.


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