Duda razonable

Temixco: ¿en serio fueron "Los Rojos"?

“La mataron Los Rojos”, leo en las notas que dan cuenta de las primeras detenciones por el asesinato de la presidenta municipal de Temixco, en Morelos.

Llevamos muchos años culpando de nuestras tragedias a entes tan famosos como inescrutables. Los asesinos son Los Zetas, Los Arellano, La Familia, Los Templarios, los del Golfo… Los otros, pues.

Propongo otra lectura.

Nuestras leyes electorales son generosas con los partidos negocio. Los que no representan a nadie. Así es como en Morelos hay un PSD. Que ni es partido ni es socialdemócrata, ni es nada. Para mantener el negocio los dueños contratan a un famoso que ni siquiera vive en Cuernavaca. La negociación se hace con el representante del futbolista. Una lana, una campaña, y… ¡sorpresa! Un triunfo con 28 por ciento de los votos. Nadie investiga nada, ni el INE ni Hacienda ni fiscalías electorales. En México, así se gana una presidencia municipal.

Los dueños del partido se quedan con la alcaldía y pretenden cambiar la ley para que el futbolista no tenga que gobernar, solo pasear, y que los que en verdad gobiernen Cuernavaca sean ellos.Como parte del negocio, anuncian que no participarán en el mando único que funcionaba en el estado. ¿Por qué? No lo explican. ¿Cuál es el nuevo plan? Silencio.

En medio de eso, el gobernador dijo que lo que en verdad quiere es ser Presidente de México.

Los números dicen que en estos años se han reducido los delitos de alto impacto en Morelos. Pero tampoco sabemos si es por el mando único —la reducción ha sido similar a la de otras partes del país en el mismo lapso—; no hay evaluaciones serias sobre el funcionamiento del esquema.

Sabemos, eso sí, que a la delincuencia no le gusta lo del mando único según relatos de alcaldes y grabaciones filtradas, pero como los legisladores federales se han negado por años a pasar una ley que asigne responsabilidades claras e impida lo que el Cuau y sus cómplices quieren hacer, pues triunfa la ocurrencia. El lío se complicó, el gobernador retiró las armas que el mando único le había provisto al municipio y de repente, en el municipio de al lado asesinan a la alcaldesa.

“La mataron Los Rojos”, dicen las notas de los diarios.

No lo sé.

Tal vez la muerte de Gisela Mota sea el producto del desastre institucional que nadie quiere, puede cambiar y del que Los Rojos son solo un síntoma. No la enfermedad.

 

Twitter: @puigcarlos