Duda razonable

Los Smart ya se pueden fumar un churro. ¿Y yo?

La Suprema Corte de Justicia de la Nación ha hecho su trabajo. Ha puesto los derechos del individuo por encima de los miedos abstractos de la burocracia.

Como lo explicó con precisión ayer Héctor Aguilar Camín, la Corte está ahí para vencer los prejuicios de la multitud cuando estos son inconstitucionales.

Es de esperar que el grupo que presentó el amparo y otros sigan una estrategia legal que permita que la decisión de ayer se multiplique y pronto aplique al resto de los ciudadanos.

La Corte ha mandado un mensaje inequívoco a legisladores y gobernantes sobre la Constitución y el derecho que los individuos tienen sobre su cuerpo.

El camino, me temo, no será sencillo.

Retomo la advertencia que la Comisión Global de Política de Drogas, que reúne a un puñado de ex presidentes de todo el mundo, expertos, y al ex secretario general de la ONU Koffi Annan:

"Los obstáculos en el camino de la reforma de las políticas de drogas son abrumadores y diversos. Las poderosas burocracias nacionales e internacionales a cargo del control de las drogas son acérrimas defensoras de las políticas del statu quo y rara vez cuestionan la posibilidad de que su rol y sus tácticas puedan hacer más daño que bien. Mientras tanto, los medios de comunicación con frecuencia exhiben una tendencia al sensacionalismo ante cada nueva 'alerta de droga'. Y los políticos normalmente se adhieren a la atractiva retórica de la 'tolerancia cero' y a la creación de sociedades 'libres de drogas', en lugar de buscar enfoques informados, basados en la evidencia de lo que funciona. Las asociaciones populares de las drogas ilícitas con las minorías étnicas y raciales siembran el miedo e inspiran leyes severas. Asimismo, muchas veces los más destacados promotores de la reforma son acusados de 'debilidad ante el crimen' o incluso de estar 'a favor de las drogas'".

Ya escucho a los que insistirán en que esto no termina la violencia, que no acaba a los cárteles, cosa que ni el amparo ni el proyecto se plantearon; otros insistirán en que hay que debatir y debatir hasta nunca decidir...

Las únicas preguntas que importan hoy son si estamos dispuestos a terminar una política punitiva que ha llenado nuestras cárceles y castigado a los más vulnerables, y si los derechos consagrados en la Constitución le importan a quienes cuando toman posesión de su cargo, juran defenderla.

Por lo pronto.


Twitter: @puigcarlos