Duda razonable

Ruiz Massieu y un cheque de Bancomer

Esta semana el Congreso mexicano recibió la iniciativa que convertirá a la Procuraduría General de la República en una fiscalía que, además, será órgano autónomo por primera vez en la historia contemporánea de México.

Azares de la vida, el cambio en la vida de la institución encargada de procurar justicia en el país sucede a casi exactamente 20 años después del asesinato que terminaría por hundir a la PGR en su mayor ridículo nacional: el homicidio de Ruiz Massieu el 28 de septiembre de 1994.

Son muchos los vicios que han vivido en la condenada a desaparecer PGR; dos notables: la invención de culpables y el abandono de los casos después de consignados, confiados a una relación pervertida entre jueces y MP.

El caso Ruiz Massieu tiene mucho de ambos. Por supuesto, la invención de la descabellada teoría de la conspiración salinista —con osamenta incluida—; pero también el abandono de la investigación.

La noche del asesinato, Manuel Muñoz Rocha, agitado y nervioso, pasó unas horas en casa de su hermana en la Ciudad de México. Cuando se fue, dejó una maleta negra. Dentro de ella un cheque de caja por medio millón de nuevos pesos.

Dos años después, en octubre de 1996 en la Ciudad de México, se publicó un edicto que resolvía:

Primero. Ha sido procedente el procedimiento especial de cancelación y pago de título de crédito nominativo.

Segundo. Se decreta la cancelación del cheque de caja librada por Bancomer, S.A., con el número 065095, por la cantidad de N$ 500,000.00 (quinientos mil nuevos pesos) el día veintiséis de septiembre de mil novecientos noventa y cuatro.

Tercero. Se autoriza a Bancomer, S.A., a pagar a Marcia Cano Valdés como representante de Manuel Muñoz Rocha el importe del cheque identificado en resolutivo procedente, después del plazo de sesenta días, contado a partir de la fecha de publicación del extracto de esta resolución en el Diario Oficial de la Federación.

La mujer de Muñoz Rocha había logrado que Bancomer le pagara un cheque de caja emitido dos días antes del asesinato de José Francisco Ruiz Massieu a nombre de su marido, desaparecido desde entonces.

A nadie le importó seguir la pista. El juez preguntó sin muchas ganas y Bancomer nunca contestó.

Ni verdad ni justicia.

Adiós, PGR. No te vamos a extrañar.

 

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