Duda razonable

Reforma energética de color azul

El gobierno parece decidido a terminar el año con la aprobación de la más polémica de las reformas: la energética; y que lo hará a pesar de tronar, al menos pasajeramente, el instrumento que le permitió transitar en calma política este primer año de ejercicio, el Pacto por México.

El complicado panorama económico de este año ha convertido a la reforma en una absoluta necesidad para mandar un mensaje positivo a los mercados internacionales, que hoy ya dudan de la “eficacia” del peñanietismo que creó aquella ilusión del Mexican moment. Es por eso que el gobierno ha tenido que abandonar su conservadora propuesta inicial de reforma —aquella que era “más cardenista que Cárdenas”— y hoy construye una con el PAN que a reserva de los muchos detalles a discutir en leyes secundarias al menos abrirá la posibilidad de mucha más participación privada de la que originalmente había anunciado, esperanzado de subir a la izquierda.

La reforma pondrá a prueba a la izquierda, unida en su rechazo, pero dividida en sus tácticas. ¿Hasta dónde llegará el PRD en sus acciones dentro de los recintos legislativos? ¿De qué tamaño será la acción en las calles convocada por López Obrador? Salirse del Pacto fue una decisión complicada para Los Chuchos, una que hubieran preferido no tomar. Su diálogo con el gobierno los fortalecía en lo interno y les permitió introducir en las reforma ya aprobadas elementos de su agenda que en los últimos años habían quedado en el margen. De regresar al Pacto tendrán que pagar nuevos costos.

El Partido Acción Nacional podría terminar siendo el ganador de este fin de año y fin de periodo. El corderismo forzó la mano de su liderazgo para poner la reforma política como condición para trabajar en la energética y todo indica que en los próximos días podría tener ambas reformas en los libros y a su gusto. No está claro cuál de los grupos en el blanquiazul terminará por capitalizar, si se dan, estos triunfos en la batalla interna.

No creo que en Los Pinos vayan a disputar al PAN la celebración de esta reforma cuando pase. La opinión pública según las encuestas sigue renuente a la participación de la iniciativa privada en el sector energético y difícilmente dará réditos electorales para quien la apruebe. En el gobierno saben que el verdadero premio vendrá en la inyección de capital privado y la derrama económica que acompaña siempre al negocio del petróleo.

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