Duda razonable

Policías mexicanos, empleados de segunda

Genaro García Luna, ex secretario de Seguridad Pública, tenía la costumbre de pedir frente a algunos auditorios que levantaran la mano aquellos que quisieran que sus hijos se convirtieran en policías. Era muy difícil que hubiera una mano levantada. Me cuentan que el actual comisionado Nacional de Seguridad, Renato Sales, hace algo similar, con idénticos resultados.

No hay encuesta que no demuestre la relación absolutamente rota entre ciudadanos y policías. Relación, por otro lado, imprescindible para que los asuntos de seguridad funcionen. Será por eso que ahora se inventan "Fuerza Civil", "Fuerza Ciudadana", "Gendarmería". La palabra policía es tóxica.

El maltrato a los policías es generalizado y hasta constitucional.

El artículo 123 apartado B, fracción XIII dice a la letra:

"XIII. Los agentes del ministerio público, los peritos y los miembros de las instituciones policiales de la Federación, el Distrito Federal, los estados y los municipios, podrán ser separados de sus cargos si no cumplen con los requisitos que las leyes vigentes en el momento del acto señalen para permanecer en dichas instituciones, o removidos por incurrir en responsabilidad en el desempeño de sus funciones. Si la autoridad jurisdiccional resolviere que la separación, remoción, baja, cese o cualquier otra forma de terminación del servicio fue injustificada, el estado solo estará obligado a pagar la indemnización y demás prestaciones a que tenga derecho, sin que en ningún caso proceda su reincorporación al servicio, cualquiera que sea el resultado del juicio o medio de defensa que se hubiere promovido".

Es decir, los policías no tienen los mismos derechos laborales que el resto de los mexicanos. Si un jefe policiaco le inventa algo a un subordinado y éste comprueba la mentira frente a un juez, nada importa, habrá perdido la chamba sin posibilidad de reinstalación. Si las reglas internas dicen que el sobrepeso es causa para perder la chamba, adiós, que ni se pongan a dieta. (Este ejemplo, por cierto, es realidad en algunas corporaciones). En el resto de la burocracia las sanciones son temporales, no con los policías que además son, en su inmensa mayoría, mal pagados y sin prestaciones.

Así, ciudades como Matamoros o Acapulco tienen cientos de policías cobrando, pero sin trabajar porque no hay dinero para despedirlos.

Que nadie se sorprenda de cómo actúan los policías.

Quién los manda, en serio, es lo de menos.

Twitter: @puigcarlos